2 de febrero de 2012

Por la Vida Consagrada.




Señor Jesús,

te ofrecemos y consagramos

a nuestros hijos.

Tu omnipotencia creadora nos los dio

y nuestro corazón de padres te los entrega.

Aleja de ellos todo pecado,

confírmalos en tu gracia,

y haz, Señor, que te sirvan durante toda su vida

como sacerdotes o almas a ti consagradas.

A nosotros, que sufrimos en silencio su partida

llénanos de tu Amor,

y aunque nos cueste separarnos de ellos

llama a nuestros hijos para servirte y amarte.

Dales sed de almas por amor a ti.

Y que sus ángeles custodios,

desde nuestros brazos donde aprendieron a amarte,

los conduzcan sacerdotes a tus altares,

misioneros a las misiones,

vidas consagradas al amor a ti,

apóstoles a las almas,

y santos al cielo.

Amén.