1 de noviembre de 2011

Interceded por nosotros...





Hoy, como cada 1º de noviembre, nuestra Santa Madre Iglesia, celebra la festividad de Todos los Santos, la cual tiene su origen en el siglo III, cuando el Papa Urbano IV decretó que en este día se venerase a todos aquellos bienaventurados que alguna vez pasaron por esta vida y que hoy gozan de la Vida Eterna junto a Dios.

Durante los 365 días del año, los católicos recordamos a varios santos y beatos por cada día, reconocidos oficialmente por la Iglesia, pero también hay otros, más numerosos que estos, y que como es de suponer, no caben en el calendario litúrgico romano.


El 1º de noviembre recordamos a todos los santos, desde aquellos de los más carismáticos y populares hasta los que son prácticamente desconocidos, entre los que se pueden encontrar familiares y amigos nuestros que ya hayan fallecido.

Después de que Jesús muriera en la Cruz, los cristianos fueron perseguidos ferozmente hasta morir de la forma más cruel. Los seguidores del Señor eran vistos como una amenaza tanto a la nación judía como para el mismo Imperio Romano. Miles de cristianos fueron despiadadamente torturados y asesinados por no renegar de Cristo.

Los cristianos iban alegres hacia su martirio, porque su fe les daba la certeza de que pasarían a una Vida mucho más plena en Dios. Mientras, los cristianos que seguían en este mundo se alegraban por sus hermanos que eran martirizados a causa de Jesús porque sabían que ya habían ganado el Cielo, la corona de gloria que no se marchita.Esta solemnidad, tiene también la finalidad de recordarnos a los que aún peregrinamos en esta vida, que estamos también llamados a la santidad. Todos podemos ser santos, en el lugar en el que estemos: basta hacerse humilde y paciente de corazón y revestirse de la gracia de Dios para hacer de cada cosa ordinaria de la vida algo extraordinario.

Una de las críticas predilecta que miembros de diversas sectas hacen a los católicos es recriminarnos que rendimos culto a los santos porque, de esta manera, adoramos a seres humanos iguales que nosotros cuando, según nos dice la Biblia, solo se adora a Dios. Pero sucede, que entre nosotros mismos, lo católicos, hay mucha desinformación acerca de la historia y doctrina de Nuestra Madre Iglesia y es por eso que fácilmente podemos caer en la confusión.

Bien sabemos que cualquiera de nosotros puede rezar por alguna otra persona que lo necesite y bien sabemos que Dios escucha esas plegarias: eso se llama oración de intercesión. Según nuestra fe, las personas que murieron y pudieron acceder al Cielo, continuando viviendo, aunque ahora en una realidad mucho más plena; desde el lugar que ellos se encuentran ahora, también pueden rezar por los que aún peregrinamos en este mundo. Por tanto, los católicos no adoramos a los santos. Los católicos solo adoramos a Dios. Cuando una persona le reza a un santo, lo que está haciendo es pedirle que interceda por él ante Dios. Claro que es válido que uno mismo se dirija a Dios rezando por uno mismo... pero si a esa oración se suma la de una santo, gana más fuerza el pedido ante Dios. Los santos no son "intermediarios", son tan solo intercesores. Los santos son ejemplos de vida, testimonios de vida cristiana que nos dicen que es posible seguir a Cristo en este mundo a pesar de todas las dificultades que podamos encontrar en esta existencia.

Feliz día de Todos los Santos, y ellos, que gozan ya de la visión de Dios, intercedan por nosotros.