2 de noviembre de 2011

Concédeles Señor, el descanso eterno...




Si ayer celebrábamos a Todos los Santos, la Iglesia Triunfante, la que está en el Cielo, hoy conmemoramos a los Fieles Difuntos. Desde antiguo, la Santa Madre Iglesia ha conservado esta costumbre piadosa y santa de orar por el descanso eterno de aquellos que ya han salido de este mundo y se encuentran todavía en el Purgatorio.


El Catecismo de la Iglesia Católica nos recuerda, que los que mueren en gracia y amistad de Dios pero no perfectamente purificados, pasan después de su muerte por un proceso de purificación, para obtener la completa hermosura de su alma.

“Porque la vida de los que en Ti creemos, Señor, no termina, se transforma, y al deshacerse nuestra morada terrenal, adquirimos una mansión eterna en el Cielo”. (Prefacio de difuntos).


Y al atardecer de la vida... nos examinarán del amor...