16 de febrero de 2010

Señor, sólo Tú.


Frente a la riqueza que todo lo invade,
dame tu pobreza que todo lo enriquece.
Frente a los manjares que el mundo me ofrece
dame el hambre de Ti para no perderte.

Antes que la alegría en sonrisas fingidas
da a mis ojos lágrimas y pena con los que lloran.
Antes que cobardía frente a los que me insultan
dame valentía y perseverancia en tu camino.

Antes que deseos de poder y de apariencia
dame humildad y saber siempre estar de tu lado.
Antes que vanidad o ansias de aplausos
dame la satisfacción de ser tu amigo.

Que mi confianza, Señor, seas Tú.
Que mi riqueza, Señor, seas Tú.
Que mi alimento, Señor, seas Tú.
Que mi alegría, Señor, seas Tú.
Que mi fortaleza, Señor, seas Tú.
Que mi horizonte, Señor,
ahora y siempre seas Tú.
Amén.