7 de agosto de 2008

Esperar siempre en Dios


Celebramos la memoria de San Cayetano. Este santo fundador, nace en Vicenza el año 1480 y muere en Nápoles el año 1547. Tras su ordenación sacerdotal funda en Roma la sociedad de Clérigos regulares o Teatinos. Se distinguió por su asiduidad en la oración y por la prática de la caridad para con el prójimo. San Cayetano es considerado padre de providencia, y que mejor que hoy, para decir una palabra al respecto.
La providencia como término, procede del latin providentia y significa literalmente "mirar por". Referido a Dios, sugiere el cuidado que Él consagra a la Creación. El Catecismo de la Iglesia Católica lo define así: "La divina providencia consiste en las disposiciones por las que Dios conduce con sabiduria y amor todas las criaturas hasta su fin último"(CIC 321). Y este fin último no es otro que la gloria de Dios, se trata de una obra exclusiva del Creador, un don consistente en la comunicación de su propia verdad, bondad y belleza a las criaturas. Desde esta perspectiva, la providencia divina no constituye un factor más en la marcha del mundo; porque ni sustituye a las leyes de la Creación ni interfiere en la libertad humana; al contrario, constituye su origen y garantía. En una Creación que está en camino, Dios permanece como principio, medio y fin de todas las cosas. Afirmar la providencia divina significa reconocer a un tiempo la actualidad del Creador (el Dios amoroso y providente, activamente presente en el mundo) y la dependencia absoluta de todo lo creado (el mundo que tiene a Dios por fundamento).

1 comentario:

Ignacio dijo...

Un venerble sacerdote, ya fallecido, por el que tanta estimas sentías profesaba una gran devoción a San Cayetano. El ejemplo y la intercesión de los santos hacen más llevadero nuestro peregrinar por este mundo.

Nunca había reflexionado sobre el origen de la palabra Providencia. Es muy hermoso sentirse mirado y cuidado amorosamente por Dios.