11 de octubre de 2012

Un loco del siglo XX que vivió enamorado...



El pasado 6 de octubre, se cumplieron diez años (6 de octubre de 2002) de la canonización de San Josemaría Escrivá, fundador del Opus Dei y cinco (6 de octubre de 2007) de la celebración de mi Primera Misa de Acción de Gracias tras mi Ordenación Sacerdotal.

Como desde hace varios días, por problemas técnicos, no he podido tener acceso a este espacio, el video que queria compartir entonces por este décimo aniversario de la canonización, lo comparto hoy. Espero que os guste y os ayude a vivir como locos... como locos de amor...

3 de octubre de 2012

Nacido para servir...



Señor y Dios nuestro,
que nos mandas valorar
los bienes de este mundo
según el criterio de tu ley,
al celebrar la fiesta
de San Francisco de Borja,
tu siervo fiel y cumplidor,
enseñanos a comprender
que nada hay en el mundo
comparable a la alegría
de gastar la vida en tu servicio.
Por Jesucristo nuestro Señor.

2 de octubre de 2012

San Josemaría y los Ángeles Custodios.



Hoy, 2 de octubre, fiesta de los Ángeles Custodios, se cumplen 84 años de la fundación del Opus Dei. Mons. Alvaro del Portillo, primer sucesor del fundador del Opus Dei, recordaba años atrás, en la entrevista realizada por Cesare Cavalleri, cómo era la devoción de san Josemaría a los Àngeles Custodios, en cuya fiesta Dios le hizo ver el Opus Dei, el 2 de octubre de 1928.

Aprendió de sus padres a tratar al Ángel Custodio. Cuando era seminarista, leyó en un libro de un Padre de la Iglesia que los sacerdotes tienen, además del Ángel Custodio, un Arcángel ministerial. Por eso, desde el día de su ordenación se dirigió a él con gran sencillez y confianza, tanto que decía que estaba seguro de que, si la opinión de ese escritor no fuese correcta, el Señor le habría concedido un Arcángel ministerial, por la fe con que le había invocado siempre.

De todos modos, a partir de la fiesta de los Ángeles Custodios de 1928, nuestro Fundador tuvo por ellos una devoción más intensa. Enseñaba a sus hijos: El trato y la devoción a los Santos Ángeles Custodios está en la entraña de nuestra labor, es manifestación concreta de la misión sobrenatural de la Obra de Dios.

Con la certeza de que Dios ha puesto un Ángel al lado de cada hombre para ayudarle en el camino de la vida, acudía al propio Ángel Custodio en todas las ocasiones, tanto en las necesidades materiales como en las espirituales. En este contexto reconocía: Por años he experimentado la ayuda constante, inmediata, del Ángel Custodio, hasta en detalles materiales pequeñísimos. Por ejemplo, entre los años 1928 y 1940, cuando se le estropeaba el despertador, como no tenía dinero para llevarlo a arreglar, acudía confiadamente a su Ángel Custodio para que le despertase por la mañana a la hora prevista. Nunca le falló. Por eso, le llamaba cariñosamente mi relojerico.

Cuando saludaba al Señor en el Sagrario, agradecía siempre a los Ángeles, allí presentes, la adoración que continuamente prestan a Dios. Le he oído repetir más de una vez: "Cuando voy a un oratorio nuestro donde está el tabernáculo, digo a Jesús que le amo, e invoco a la Trinidad. Después doy gracias a los Ángeles que custodian el Sagrario, adorando a Cristo en la Eucaristía".

Angel de Dios, bajo cuya custodia me puso el Señor
con amorosa piedad,
a mí que soy vuestro encomendado,
alumbradme hoy,
guardadme, regidme y gobernadme.
Amén.

29 de septiembre de 2012

Un año más, y tanto que agradecer...




Aún me sigue pareciendo que fue ayer, pero ya van cinco. Sí, Señor, cinco años de sacerdote. Una mañana como hoy, 29 de septiembre, día de los santos Arcángeles, del año 2007, a las 11:40, fui ungido sacerdote para siempre.

Por ello, cada 29 de septiembre, es para mi y para la gente que me rodea, un día especial, como cada año que pasa. Un día de Acción de Gracias, que agradeceré al Señor dentro de pocas horas en la Santa Misa, cuando lo tenga entre mis manos y le diga, ¡bienvenido al altar Señor, gracias, un año más!.

Agradeceré al Señor, entre otras cosas, tanto don inmerecido, pero que me ha sido entregado por Él, que un dia se fijó en mí, me llamó y comenzó esta obra buena. Sólo pido y deseo, que Él mismo, que la comenzó, la lleve a término.

Y esta mañana, al igual que hice hace dos semanas en la Basílica de San Miguel Arcángel, en la Apulia sobre el Monte Gárgano, en Italia, me encomiendo a los Santos Arcángeles, para que me asistan en mi ministerio sacerdotal y sirva a nuestro Señor en los demás. Gracias Señor, gracias...

28 de septiembre de 2012

Al anochecer...



Un día más que se acaba...
A esta hora, quiero acudir ante Ti
para presentarte las acciones de esta jornada,
como buen trabajador o administrador
de los bienes que hoy me has concedido.
Aquí te presento lo que hoy he hecho;
respondo ante Ti de mis obras,
de las buenas y de las malas.
Todo lo pongo ante tu mirada de Padre,
porque sé que me amas y sé que me ayudarás,
para que mañana me «salgan» mejor las cosas.
Gracias por las cosas buenas que hoy he hecho.
Perdona las otras.
Acoge, sobre todo, Señor,
los esfuerzos por caminar junto a Ti,
en el día que acaba.
A tus manos entrego mi sueño y mi descanso,
porque sé que no me dejarás solo.


17 de septiembre de 2012

Gracias a todos y de todo corazón...





Ayer, me tocó vivir uno de esos momentos que a nadie nos gusta que lleguen, pero que a los sacerdotes, nos toca pasar varias veces en nuestra vida. Me estoy refiriendo a las tan temidas despedidas.

A la 1 del mediodia, en una iglesia cercana, donde he pasado momentos inolvidables, nos reunimos familiares, amigos y parroquianos para tener la celebración de la Santa Misa como despedida y acción de gracias por estos cuatro años. Cuatro años que llevo compartiendo con ellos la vida y la fe, al igual que con tantas personas que me he ido encontrando a lo largo de todo este tiempo.

Tras la Misa y la inevitable entrega de obsequios, pasamos a la mesa, donde pudimos disfrutar de una agradable comida compartida y como siempre abundante, ¡que exagerados son siempre!.

Sólo dar las gracias a las más de 70 personas que me acompañaron y a los que por varios motivos no pudieron estar. Gracias por los momentos vividos, por los amigos que dejo atrás pero que siempre me acompañarán, gracias a todos y de todo corazón.

16 de septiembre de 2012

Crónica de una peregrinación...




Hace solo unos días que regresé de mi tercer viaje a Italia, a donde marché a finales del mes de agosto, junto con 18 personas más, y cuyo objetivo, al igual que en años anteriores, era el de peregrinar a Roma, y como no, Pietrelcina y San Giovanni Rotondo, las dos localidades italianas que vieron nacer y morir al Padre Pío de Pietrelcina.

Este viaje, a diferencia de los otros, ha supuesto para mí todo un reto y una nueva experiencia en mi vida, por ser el primer viaje-peregrinación que organizo como sacerdote. Y aunque el Señor me dio el coraje y la valentía suficiente para ello, reconozco que no es nada fácil salir con tantas personas a un país extranjero siendo responsable de grupo y de tantas y tantas cosas...

Ahora, como entonces, y a pocos días de nuestra llegada, solo me salen palabras de agradecimiento al Señor, a la Virgen y a Padre Pio, por todo lo vivido durante estos 15 días, estos intensos y emotivos días en tierras italianas.

Agradezco desde aquí, a todas y cada una de las personas que me acompañaron, porque aunque la mayoría éramos conocidos, llegamos a ser una familia, una gran familia, donde reinó en todo momento la buena convivencia, la oración, la alegría y el buen humor. Gracias a todos, muchísimas gracias de todo corazón.

Y es que todos y cada uno de los lugares visitados, fueron vividos con gran interés y especial emoción.

Comenzar con las misas celebradas en la Parroquia de Santa María de los Ángeles, en la zona del Castillo, parte alta de Pietrelcina, cerca de la casa donde nació Padre Pio. Allí fue bautizado al día siguiente de su nacimiento, el 26 de mayo de 1887, y recibió los sacramentos de la Confirmación y la Eucaristía, y años más tarde, cantó su Primera Misa tras su ordenación sacerdotal en la Catedral de Benevento, el 10 de agosto de 1910.

Y como no, Piana Romana, que tenia esta vez un encanto especial. Habían reformado el altar de la Iglesia y remozado los jardines. En un altar instalado recientemente al aire libre, celebré la Santa Misa. Alli mismo, en Piana Romana, el 7 de septiembre de 1910, bajo un olmo, Padre Pio recibió por primera vez los estigmas, que luego desaparecieron, para hacerse visibles años más tarde durante 50 años. Esta zona cercana a Pietrelcina, era el lugar donde los Forgione tenían las tierras de cultivo y donde pasaban la mayor parte del tiempo.

En Morcone, pasamos una tarde. En ese convento capuchino, llegó por primera vez el joven Padre Pio en 1902 y recibió el hábito franciscano el 22 de enero de 1903.

Especial fue la visita al “Santuario dell´Addolorata di Castelpetroso”, patrona de Molise, donde el 22 de mayo de 1888, la Santísima Virgen Dolorosa, con nuestro Señor muerto en su regazo, se apareció a Fabiana Cicchino y Serafina Valentino, dos chicas del lugar que regresaban a casa tras las labores del campo. En cuanto a nosotros, la subida al monte de las apariciones, supuso todo una gran aventura. Entre rayos y truenos, y caminando con cierto respeto pero amparados en la Santísima Virgen, por la pequeña vereda entre los pinos, llegamos al lugar de las apariciones, y tras el rezo del santo Rosario, era el turno de deshacer ahora todo el camino andado hasta la Basílica, bajo una lluvia incesante. Ya os podéis imaginar el estado en el que llegamos…

En San Giovanni Rotondo, días inolvidables. Así como inolvidable fue la Santa Misa celebrada la tarde de nuestra llegada, en un altar al aire libre, al final del Vía Crucis, en lo más alto. Las obligadas visitas al hospital “Casa Sollievo della Sofferenza” y sus diversas instalaciones, dignas de ser visitadas, obra cumbre de Padre Pio, y como no, la Misa en el mismo altar de la Capilla del hospital, donde Padre Pio celebró tantas y tantas veces, el Santo Sacrificio del Altar.

Y como pasar por alto la ciudad del Monte del Santo Ángel, sobre el Monte Gárgano, en la Apulia. Allí está la Basílica de San Miguel Arcángel, según la tradición, consagrada por el mismo San Miguel Arcángel hace más de 1500 años, allá por el siglo VI. Una vez más, pude celebrar la Santa Misa de San Miguel. Esta Misa fue especial, por ser el día de los santos Arcángeles, aniversario de mi ordenación sacerdotal, 29 de septiembre.

En Foggia, la visita al Convento de Santa Ana, donde en 1916, estuvo hospedado unos meses el Padre Pio, y visita al Santuario de la “Madre di Dio Incoronata”, un hermoso santuario en las afueras de Foggia, que acoge también una hermosa historia de la aparición de la Santísima Virgen.

Ya en Roma, 4 días inolvidables, como siempre. La tarde de nuestra llegada, visita a la Basílica de Santa María de la Paz, en Villa Tevere, Iglesia Prelaticia y sede central del Opus Dei. Allí celebramos la Santa Misa sobre el altar que sirve de urna a las reliquias de San Josemaría Escrivá, y en cuya cripta reposa también Don Álvaro del Portillo, obispo y primer sucesor de San Josemaría Escrivá.

El Vaticano, el Coliseo y las Catacumbas de San Calixto, en cuyos subterráneos celebramos también la Santa Misa en un ambiente que nos hablaba del siglo IV, y todo esto, a 14 metros bajo tierra...

San Juan de Letrán, Santa María la Mayor y San Pablo Extramuros, fueron las tres grandes basílicas romanas, que junto con san Pedro, nos acogieron una vez más, sin dejar atrás Santa María de los Ángeles y de los Mártires, antigua terma romana, de la época del emperador Diocleciano, convertida en su interior en una basílica, por el genial artista Miguel Ángel.

Amigos, y entre estas y otras muchas vivencias, que por espacio omito, transcurrieron nuestros 15 días en Italia. 15 días dan para mucho, pero en verdad, dan para tan poco…

Me siento feliz y enormemente agradecido para con nuestro Señor por tanto bien… Gracias Señor, solo Tú sabes hacer bien las cosas, y hay que ver cómo nos pagas… el ciento por uno en esta vida, y luego, ya sabemos, la Vida Eterna… Gracias Señor, gracias Madre, gracias Padre Pio, una vez más...

14 de septiembre de 2012

La Exaltación de la Santa Cruz.





Hoy, 14 de septiembre, como cada año, celebramos la fiesta de la Exaltación  de la Santa Cruz. Entre otras cosas, se nos recuerda el hallazgo de la Santa Cruz en el año 320, por parte de Santa Elena, madre de Constantino. Más tarde Cosroas, rey de Persia se llevó la cruz a su país. Heraclio la devolvió a Jerusalén.

El cristianismo es un mensaje de amor. ¿Por qué entonces exaltar la Cruz?. Además, la Resurrección, más que la Cruz, da sentido a nuestra vida.

Pero ahí está la Cruz, el escándalo de la Cruz, de San Pablo. Nosotros no hubiéramos introducido la Cruz. Pero los caminos de Dios son diferentes. Los apóstoles la rechazaban. Y nosotros también. Cuando Clovodeo leía la Pasión exclamaba: ¡Ah, si hubiera estado allí yo, con mis francos!

La Cruz es fruto de la libertad y amor de Jesús. No era necesaria. Jesús la ha querido para mostrarnos su amor y su solidaridad con el dolor humano. Para compartir nuestro dolor y hacerlo redentor.

Jesús no ha venido a suprimir el sufrimiento: el sufrimiento seguirá presente entre nosotros. Tampoco ha venido para explicarlo: seguirá siendo un misterio. Ha venido para acompañarlo con su presencia. En presencia del dolor y muerte de Jesús, el Santo, el Inocente, el Cordero de Dios, no podemos rebelarnos ante nuestro sufrimiento ni ante el sufrimiento de los inocentes, aunque siga siendo un tremendo misterio.

Jesús, en plena juventud, es eliminado y lo acepta para abrirnos el paraíso con la fuerza de su bondad: "En plenitud de vida y de sendero dio el paso hacia la muerte porque El quiso. Mirad, de par en par, el paraíso, abierto por la fuerza de un Cordero" (Himno de Laudes).

En toda su vida Jesús no hizo más que bajar: en la Encarnación, en Belén, en el destierro. Perseguido, humillado, condenado. Sólo sube para ir a la Cruz. Y en ella está elevado, como la serpiente en el desierto, para que le veamos mejor, para atraernos e infundirnos esperanza. Pues Jesús no nos salva desde fuera, como por arte de magia, sino compartiendo nuestros problemas. Jesús no está en la Cruz para adoctrinarnos olímpicamente, con palabras, sino para compartir nuestro dolor solidariamente.

Pero el discípulo no es de mejor condición que el maestro, dice Jesús. Y añade: "El que quiera venirse conmigo, que reniegue de sí mismo, que cargue con su cruz y me siga". Es fácil seguir a Jesús en Belén, en el Tabor. ¡Qué bien estamos aquí!, decía Pedro. En Getsemaní se duerme, y, luego le niega.

"No se va al cielo hoy ni de aquí a veinte años. Se va cuando se es pobre y se está crucificado" (León Bloy). "Sube a mi Cruz. Yo no he bajado de ella todavía" (El Señor a Juan de la Cruz). No tengamos miedo. La Cruz es un signo más, enriquece, no es un signo menos. El sufrir pasa, el haber sufrido -la madurez adquirida en el dolor- no pasa jamás. La Cruz son dos palos que se cruzan: si acomodamos nuestra voluntad a la de Dios, pesa menos. Si besamos la Cruz de Jesús, besemos la nuestra, astilla de la suya.

La Cruz aceptada - no la buscada - tiene un gran valor... Dijo una ostra a otra ostra: "Siento un gran dolor dentro de mí. Es pesado y redondo y me lastima". Y la otra ostra replicó con arrogancia: "Alabados sean los cielos y el mar. Yo no siento dolor dentro de mí. Me siento bien e intacta'". Un cangrejo que pasaba por allí las escuchó y dijo a la que estaba bien e intacta: "Sí, te sientes bien, pero el dolor de la otra es una hermosa perla".

Es la ambigüedad del dolor. El que no sufre, queda inmaduro. El que lo acepta, se santifica. El que lo rechaza, se amarga y se rebela.

25 de agosto de 2012

Hijas de Santa María del Corazón de Jesús.




El próximo miércoles, 29 de agosto, se cumplen dos años de mi visita a este Convento de las Hijas de Santa Mª del Corazón de Jesús,en Galapagar (Madrid), Instituto religioso apostólico de derecho Pontificio nacido el 8 de Setiembre de 1998, que procede de otra Congregación Religiosa: Hijas de Nuestra Señora del Sagrado Corazón, cuyo lema: "Amado sea en todas partes el Sagrado Corazón de Jesús" refleja el  deseo de todas ellas de llevar el amor de Cristo a todo el mundo como contemplativas y misioneras del Amor Trinitario de Dios, revelado en Cristo. Rezan por el Santo Padre, los Obispos y los Sacerdotes, para que sus corazones sean reflejo del Corazón Sacerdotal de Cristo.

Su Fundadora, Madre María de Jesús Velarde, ha sido el instrumento elegido por Dios para llevar al Instituto por el camino de santidad que la Iglesia ratificó el 25 de diciembre del mismo año, fecha en que aprobó las Constituciones. La actual Superiora General del Instituto es la Rvda. Madre María del Mar Merino, elegida el pasado mayo de 2011, en el Tercer capítulo general.

En aquellos dias del mes de agosto de 2010, me encontraba en la sierra madrileña de convivencia con otros 42 compañeros sacerdotes y uno de esos dias, exactamente el domingo, 29 de agosto, tuvimos un dia de excursión, que algunos de nosotros lo aprovechamos, nunca mejor dicho, para darnos una escapada hasta Galapagar y asistir a la ceremonia de Profesión de votos perpetuos de varias hermanas de este convento madrileño.

No recuerdo bien, si eran 120, 200, 260 o más, lo cierto es que eran tantas en la ceremonia, que perdí la cuenta, mientras sentado en el presbiterio y boquiabierto las iba contando una a una, mientras ellas, bastante jóvenes y felices, pasaban a felicitar a las hermanas que acababan de hacer la profesión perpetua.

Después de la ceremonia y los saludos correspondientes, tuvimos la comida con las familias respectivas de cada una de las jóvenes que habian profesado aquel dia.

Como anécdota, solo decir que tuvimos la suerte de compartir mesa y diálogo con la Fundadora del Instituto Madre María de Jesús Velarde, y con el Cardenal Emérito de Valencia, don Agustin Garcia Gasco, quien ofició  la Santa Misa, y a quien la hermana muerte, como decia San Francisco de Asís, sorprendió en Roma 10 meses después, cuando se disponia a participar en la Ceremonia de beatificación del Papa Juan Pablo II.

Si amigo lector, jóvenes, bastante jóvenes, ya lo comprobarás o lo habrás comprobado en el video adjunto, pero sobre todo, felices, muy muy felices... ¿o no?.

Que el Señor, siga bendiciendo a este Instituto de Santa Mª del Corazón de Jesús por quien rezo cada día, con abundantes vocaciones, y a nosotros, los que también nos hemos entregado al Señor desde el sacerdocio, que ellas nos animen a seguir siendo fieles con el testimonio de su entrega, alegria y perseverancia. Gracias a todas.

24 de agosto de 2012

Apóstol San Bartolomé.



Oh, Dios omnipotente y eterno, que hiciste este día tan venerable con la festividad de tu Apóstol San Bartolomé, concede a tu Iglesia amar lo que el creyó, y predicar lo que él enseñó hasta dar la vida.
Por Nuestro Señor Jesucristo. Amén


23 de agosto de 2012

No te merezco Madre...



... pero te necesito.

Santa Rosa de Lima, patrona del Perú.



Rosa de Lima, la primera santa americana canonizada, nació de ascendencia española en la capital del Perú en 1586. Sus humildes padres son Gaspar de Flores y María de Oliva.

Aunque la niña fue bautizada con el nombre de Isabel, se la llamaba comúnmente Rosa y ése fue el único nombre que le impuso en la Confirmación el arzobispo de Lima, Santo Toribio. Rosa tomó a Santa Catalina de Siena por modelo, a pesar de la oposición y las burlas de sus padres y amigos. En cierta ocasión, su madre le coronó con una guirnalda de flores para lucirla ante algunas visitas y Rosa se clavó una de las horquillas de la guirnalda en la cabeza, con la intención de hacer penitencia por aquella vanidad, de suerte que tuvo después bastante dificultad en quitársela. Como las gentes alababan frecuentemente su belleza, Rosa solía restregarse la piel con pimienta para desfigurarse y no ser ocasión de tentaciones para nadie.

Una dama le hizo un día ciertos cumplimientos acerca de la suavidad de la piel de sus manos y de la finura de sus dedos; inmediatamente la santa se talló las manos con barro, a consecuencia de lo cual no pudo vestirse por sí misma en un mes. Estas y otras austeridades aún más sorprendentes la prepararon a la lucha contra los peligros exteriores y contra sus propios sentidos. Pero Rosa sabía muy bien que todo ello sería inútil si no desterraba de su corazón todo amor propio, cuya fuente es el orgullo, pues esa pasión es capaz de esconderse aun en la oración y el ayuno. Así pues, se dedicó a atacar el amor propio mediante la humildad, la obediencia y la abnegación de la voluntad propia.

Aunque era capaz de oponerse a sus padres por una causa justa, jamás los desobedeció ni se apartó de la más escrupulosa obediencia y paciencia en las dificultades y contradicciones.

El padre de Rosa fracasó en la explotación de una mina, y la familia se vio en circunstancias económicas difíciles. Rosa trabajaba el día entero en el huerto, cosía una parte de la noche y en esa forma ayudaba al sostenimiento de la familia. La santa estaba contenta con su suerte y jamás hubiese intentado cambiarla, si sus padres no hubiesen querido inducirla a casarse. Rosa luchó contra ellos diez años e hizo voto de virginidad para confirmar su resolución de vivir consagrada al Señor.

Al cabo de esos años, ingresó en la tercera orden de Santo Domingo, imitando así a Santa Catalina de Siena. A partir de entonces, se recluyó prácticamente en una cabaña que había construido en el huerto. Llevaba sobre la cabeza una cinta de plata, cuyo interior era lleno de puntas sirviendo así como una corona de espinas. Su amor de Dios era tan ardiente que, cuando hablaba de El, cambiaba el tono de su voz y su rostro se encendía como un reflejo del sentimiento que embargaba su alma. Ese fenómeno se manifestaba, sobre todo, cuando la santa se hallaba en presencia del Santísimo Sacramento o cuando en la comunión unía su corazón a la Fuente del Amor.

Dios concedió a su sierva gracias extraordinarias, pero también permitió que sufriese durante quince años la persecución de sus amigos y conocidos, en tanto que su alma se veía sumida en la más profunda desolación espiritual.

El demonio la molestaba con violentas tentaciones. El único consejo que supieron darle aquellos a quienes consultó fue que comiese y durmiese más. Más tarde, una comisión de sacerdotes y médicos examinó a la santa y dictaminó que sus experiencias eran realmente sobrenaturales.

Rosa pasó los tres últimos años de su vida en la casa de Don Gonzalo de Massa, un empleado del gobierno, cuya esposa le tenía particular cariño. Durante la penosa y larga enfermedad que precedió a su muerte, la oración de la joven era: "Señor, auméntame los sufrimientos, pero auméntame en la misma medida tu amor".

Dios la llamó a Sí el 24 de agosto de 1617, a los treinta y un años de edad. El capítulo, el senado y otros dignatarios de la ciudad se turnaron para transportar su cuerpo al sepulcro. El Papa Clemente X la canonizó en 1671.

Aunque no todos pueden imitar algunas de sus prácticas ascéticas, ciertamente nos reta a todos a entregarnos con mas pasión al amado, Jesucristo. Es esa pasión de amor la que nos debe mover a vivir nuestra santidad abrazando nuestra vocación con todo el corazón, ya sea en el mundo, en el desierto o en el claustro.

15 de agosto de 2012

Mi alma engrandece al Señor...

Al Cielo os vais, Señora...





Al cielo os vais, Señora,
y allá os reciben con alegre canto.
¡Oh quién pudiera ahora
asirse a vuestro manto
para subir con vos al monte santo!

De ángeles sois llevada,
de quien servida sois desde la cuna,
de estrellas coronada:
¡Tal Reina habrá ninguna,
pues os calza los pies la blanca luna!

Volved los blancos ojos,
ave preciosa, sola humilde y nueva,
a este valle de abrojos,
que tales flores lleva,
do suspirando están los hijos de Eva.

Que, si con clara vista
miráis las tristes almas desde el suelo,
con propiedad no vista,
la subiréis de un vuelo,
como piedra de imán al cielo, al cielo.

 

14 de agosto de 2012

San Maximiliano Kolbe.






San Maximiliano María Kolbe O. F. M. (Zduńska Wola, 8 de enero de 1894 - Auschwitz, 14 de agosto de 1941) fue un fraile franciscano conventual polaco asesinado por los nazis durante la Segunda Guerra Mundial. Su nombre significa: "El más importante de la familia".

Cursó estudios de filosofía y teología en Roma. Durante esa etapa de formación en la capital italiana creó, por sugerencia del rector Esteban Igundi, la Milicia de la Inmaculada junto con otros de sus compañeros. Fundada en 1917, la agrupación se extendería posteriormente por todo el mundo.

Investido sacerdote en 1918, de regreso a Polonia impartió clases de teología hasta que en 1922 inició su apostolado mariano con la revista Rycerz Niepokalanej, primero en Cracovia, posteriormente en Grodno (1923) y, desde 1927, en la Ciudad de la Inmaculada, que el propio Kolbe fundó a cuarenta kilómetros de Varsovia. En 1930 viajó a Japón, donde fundaría, en la región de Nagasaki, la segunda Ciudad o Jardín de la Inmaculada. Editó además una revista mariana en lengua nipona. Proyectó crear nuevas misiones marianas en Corea, China e India, pero diversas dificultades se lo impidieron.

De vuelta a su país, fue otra vez el superior de la Casa de la Inmaculada y cobró gran popularidad. Con el estallido de la Segunda Guerra Mundial fue deportado dos veces a Alemania por los nazis. En 1941 fue confinado en el campo de concentración de Auschwitz, tristemente célebre por sus horrores. Auschwitz.

Un día se fugó un preso. La ley de los alemanes era que por cada preso que se fugara del campo de concentración, tenían que morir diez de sus compañeros. Hicieron el sorteo 1-2-3-4...9...10 y al que le iba correspondiendo el número 10 era puesto aparte para echarlo a un sótano a morirse de hambre. De pronto al oírse un 10, el hombre a quien le correspondió ese número dio un grito y exclamó: "Dios mío, yo tengo esposa e hijos. ¿Quién los va a cuidar?".

En ese momento el padre Kolbe dice al oficial: "Yo me ofrezco para reemplazar al compañero que ha sido señalado para morir de hambre".

El oficial le responde: ¿Y por qué?

- Es que él tiene esposa e hijos que lo necesitan. En cambio yo soy soltero y solo, y nadie me necesita.

El oficial duda un momento y enseguida responde: Aceptado.

Y el prisionero Kolbe es llevado con sus otros 9 compañeros a morirse de hambre en un subterráneo. Aquellos tenebrosos días son de angustias y agonías continuas. El santo sacerdote anima a los demás y reza con ellos. Poco a poco van muriendo los demás. Y al final después de bastantes días, solamente queda él con vida. Como los guardias necesitan ese local para otros presos que están llegando, le ponen una inyección de cianuro y lo matan. Era el 14 de agosto de 1941.

En el campo de Auschwitz se ofreció voluntariamente para cumplir el suplicio impuesto a un padre de familia. Kolbe murió de inanición en su celda, convertida hoy en lugar de peregrinación, y su ejemplar sacrificio se divulgó por todo el mundo. Fue beatificado por Pablo VI en 1971 y canonizado por Juan Pablo II en 1982.

13 de agosto de 2012

Testimonio de Rita Irasema Aragón.




Del quirófano a la clausura...



Hizo sus primeras prácticas en la Universidad de Harvard, después amplió su especialidad en el Hospital de Massachussets...

Akiko Tamura tiene 37 años y una brillantísima carrera a sus espaldas como cirujana torácica, especialidad que viene desarrollando desde hace cinco años en la prestigiosa Clínica de la Universidad de Navarra.

Sus amigas también la definen como "la reina de la fiesta y los Gin Tonics", y la propia Akiko dice de ella misma al Diario Vasco que "soy una persona muy activa, pensé que era lo contrario al prototipo de monja de clausura".

Esta madrileña de padre japonés y madre navarra comenta que "aunque yo no me lo creía, existe lo que se conoce como `llamada´".


Un Jueves Santo...

"El cambio más radical en mi vida ha sido dejar que Dios la llevase más que yo...", señala al diario Abc.

"Este Jueves Santo iba en mi coche tan tranquila y de repente, en medio de mi corazón noté claramente que Dios me pedía ser carmelita descalza. Ni oí voces ni vi visiones, solo sentí una paz y un amor de Dios bestial".


Salvar cuerpos... y salvar almas

"Me he dedicado a salvar cuerpos y ahora quiero salvar almas" subraya con suavidad esta cirujana de ascendencia japonesa.

"Al principio mi familia me preguntaba ´¿Qué vas a hacer en un convento? ¿Perder todo tu talento?´". Pero Akiko confiesa que a ella no se le hubiera ocurrido lo de meterse a monja pero que «es el plan de Dios».

El sábado pasado ingresó en el convento de las Carmelitas Descalzas de Zarautz (Guipúzcoa).

4 de agosto de 2012

Los sacerdotes que abusaron de mí...




Cuidémonos gravemente de tratar con ellos...

Cuando era muy niño, sin tener conciencia, sin libertad, sin poderme defender, uno de ellos me hizo hijo de Dios, heredero de la Vida Eterna, Templo del Espíritu Santo y miembro de la Iglesia, nunca podré perdonarle haberme hecho tanto bien.

Otro, insistió en mis años tiernos, en inculcarme violentando mi voluntad, el respeto por el Nombre de Dios, la necesidad absoluta de la oración diaria, la obediencia y la reverencia a mis padres, el amor por mi Patria y me enseñó la utopía de no mentir, no robar, no hablar mal de otros, perdonar y todas esas cosas que nos hacen tan mojigatos y ridículos....

Otro apareció aludiendo que el Espíritu Santo, debía venir a completar la obra comenzada en el Bautismo, que me harían falta sus dones y sus frutos, que ya era hora de que viniera en mi ayuda Aquél que me haría defender la Fe, como un soldado ¡Qué osadía hablar en términos tan bélicos!, hizo en esa época que cuidara mi alma de las del mundo, que fuera noble, leal y honesto...

Otro abusó dándome libros para leer, no le bastaban sus consejos, que hacían poner la mirada en la eternidad y vivir como extraños aquí en la tierra, ¿Quién sacará ahora de mi cabeza Los cuatro Evangelios?; ¿Las glorias de María?; ¿La Imitación de Cristo?; ¿Las Confesiones?; ¿Las Moradas?, etc., ¿Quién será capaz de curarme de todos esos tesoros que me marcaron para siempre?.

Otro abusó de mi ignorancia enseñándome cosas que no sabía, otro no hablaba pero su vida virtuosa me inclinaba cada vez más a imitarlo. Hubo algunos que se aprovecharon de mí en momentos inesperados y me corrigieron, me alentaron y hasta rezaron por mí.

Otros, cuando yo ya estaba en un círculo del cual no podía salir, se empecinaron con mi naturaleza caída y me incitaron a recibir a Jesucristo en su Cuerpo y Sangre, para resistir a los embates del enemigo, para fortalecer mi flaqueza y santificarme cada día más. Aunque para aquél que lea esta denuncia, le parezca que esto ya es demasiado y que más bien no se puede hacer, les digo que los abusos siguieron en aumento y todo pasó a mayores, cada vez que conocía a un sacerdote, se aprovechaba de mí con renovados métodos, reliquias, estampas, agua bendita, rosarios, bendiciones y oraciones de todo tipo, armaban una cárcel de tremendos beneficios que llegaron al límite de lo soportable.

Quiero dejar claro esta injusticia llena de perversidad y que atiendan a mi reclamo en esta denuncia, por que sé que algunos de ellos me estará esperando para seguir con esta iniquidad, sentado en un confesonario o a lado de mi cama cuando esté moribundo y aunque desaparezca seguirán abusando con sufragios por mi alma y súplicas de misericordia.

Quiero que se sumen a mi voz todos aquéllos que han sido víctimas de estos atropellos y se han sentido ultrajados por estas personas, pues sé que a otros los han unido en matrimonio, a otros le descubrieron su vocación, a otros hasta llegaron a ayudarlos materialmente o guardaron con llave en su corazón para siempre secretos tremendos de sus miserias humanas.

Cuidémonos gravemente de tratar con ellos, no les demos nuestros datos, no los miremos a los ojos, no les consultemos absolutamente nada, no sigamos ninguno de sus pasos, pues corremos el riesgo un día de caer en sus trampas y salvarnos eternamente. (Rvdo. Padre Gustavo Caro)

A todos mis hermanos sacerdotes...





Hoy, muy temprano, cuando los tímidos rayos del sol comenzaban a hacer su imponente presencia en la mañana, comenzaban también a hacer su presencia los primeros mensajes de felicitación en el móvil. Un amigo sacerdote, me mandaba uno muy bonito y que comparto con todos vosotros:  "Nuestras acciones, tildadas de indiferente para tantos, son inmensas e importantes para la mirada del buen Dios" (Santo Cura de Ars).

Felicidades hermano sacerdote. Que el Santo Cura de Ars, nos conceda ese ardiente celo de almas y un verdadero deseo de santidad. ¡FELIZ DÍA A TODOS!.

Intercede por nosotros...





Hoy celebramos a San Juan Mª Vianney,  patrón de todos los sacerdotes. San Juan Mª Vianney, conocido como el santo cura de Ars, nació en Dardilly, al noroeste de Lyon, Francia, el 8 de mayo de 1786. Hijo de Matthieu Vianney y Marie Beluze, fue el tercero de seis hermanos, de una familia campesina.

En 1806, el cura de Ecully, M. Balley, abrió una escuela para aspirantes a eclesiásticos, y Juan María fue enviado a ella. Aunque era de inteligencia mediana y sus maestros nunca parecen haber dudado de su vocación, sus conocimientos eran extremadamente limitados, limitándose a un poco de aritmética, historia, y geografía, y encontró el aprendizaje, especialmente el estudio del latín, excesivamente difícil. Uno de sus compañeros, Matthias Loras, después primer obispo de Dubuque, le ayudaba en sus lecciones de latín. Como otros muchos seminaristas, hizo una peregrinación al santuario de San Juan Francisco Régis en Lalouvesc (1806). Ese mismo año es dispensado del servicio militar en su calidad de aspirante al sacerdocio.

Sin embargo, es llamado a filas en 1809, y el 26 de octubre, el joven recluta ingresa al cuartel de Lyon para ser enviado al ejército napoleónico que invadía España, vía Roanne.

El 6 de enero de 1810, Juan María deserta, y con la falsa identidad de Jerónimo Vincent, se oculta en los bosques del Forez, en los alrededores de Noes. Liberado del servicio militar y de su situación irregular por el enrolamineto anticipado de su hermano menor, el desertor regresa en octubre de 1810 a casa del párroco Balley. Recibe la tonsura el 28 de mayo siguiente.

Ingresa finalmente al Seminario Menor de Verriéres a los 26 años, para cursar filosofía en francés pues su «debilidad -en los estudios- es extrema». Allí fue compañero de curso de otro santo, San Marcelino Champagnat, fundador de los Hermanos Maristas.

El 13 de agosto de 1815 fue ordenado sacerdote por Monseñor Simon, obispo de Grenoble. Fue enviado a Ecully como ayudante de M. Balley, quien fue el primero en reconocer y animar su vocación, que había intercedido ante los examinadores cuando suspendió el ingreso en el seminario mayor, y que era su modelo tanto como su preceptor y protector.

En 1818, tras la muerte de M. Balley, Vianney fue hecho párroco de Ars, una aldea no muy lejos de Lyon. Fue en el ejercicio de las funciones de párroco en esta remota aldea francesa en las que se hizo conocido en toda Francia y el mundo cristiano. Algunos años después de llegar a Ars, fundó una especie de orfanato para jóvenes desamparadas. Se le llamó "La Providencia" y fue el modelo de instituciones similares establecidas más tarde por toda Francia. El propio Vianney instruía a las niñas de "La Providencia" en el catecismo, y estas enseñanzas llegaron a ser tan populares, que se daban todos los días en la iglesia ante grandes multitudes.

Vista de la localidad de Ars, con la Basílica en la que se venera el cuerpo de san Juan María."La Providencia", aunque tuvo éxito, fue cerrada en 1847, porque Juan María pensaba que no estaba justificado mantenerla frente a la oposición de mucha buena gente.

Pero la principal labor del Cura de Ars fue la dirección de almas. No llevaba mucho tiempo en Ars cuando la gente empezó a acudir a él de otras parroquias, luego de lugares distantes, más tarde de todas partes de Francia, y finalmente de otros países.

Ya en 1835, su obispo le prohibió asistir a los retiros anuales del clero diocesano porque "las almas le esperaban allí". Durante los últimos diez años de su vida, pasó de dieciséis a dieciocho horas diarias en el confesionario. Su consejo era buscado por obispos, sacerdotes, religiosos, jóvenes y mujeres con dudas sobre su vocación, pecadores, personas con toda clase de dificultades y enfermos. En 1855, el número de peregrinos había alcanzado los veinte mil al año. Las personas más distinguidas visitaban Ars con la finalidad de ver al cura y oír su enseñanza cotidiana.

Murió el 4 de agosto de 1859. Sus restos mortales se conservan incorruptos en el gran santuario dedicado a él en Ars, el pequeño lugar al que dedicó su vida como sacerdote y donde falleció.

El 3 de octubre de 1874 Juan Bautista María Vianney fue proclamado venerable por Pío IX y beatificado el 8 de enero de 1905. El papa Pío X lo propuso como modelo para el clero parroquial. En 1925, el papa Pío XI lo canonizó. Su fiesta se celebra el 4 de agosto.

El papa Juan XXIII escribe en 1959 la encíclica Sacerdotii nostri primordia, en la cual realza, en el centenario de la muerte del Santo, las virtudes primordiales de todo sacerdote: el sacerdocio, la oración, la eucaristía y el celo apostólico.

Cincuenta años más tarde, el papa Benedicto XVI proclamó un año completo conmemorando los 150 años de san Juan María: del 19 de junio de 2009 al 11 de junio de 2010. Nombrado patrono de todos los sacerdotes católicos, este año fue llamado el Año sacerdotal.