7 de diciembre de 2012

Momentos en la vida de Padre Pío.





San Giovanni Rotondo sufría la falta de hospital, y Padre Pío, el 25 de enero de 1925 tuvo la ilusión de ver inaugurado el pequeño “Hospital civil de San Francisco”, surgido del antiguo convento de las Clarisas: dos cámaras, con siete camas cada una y dos habitaciones reservadas, curas gratuitas para los pobres. Al cabo de trece años, destruido por el terremoto de 1938, el pequeño hospital tuvo que cerrar. Restaurado y transformado, el local se convierte en asilo infantil. 

El 9 de enero de 1940, se encontraban tres amigos de Padre Pío en su celda, donde los catequizaba sobre el espíritu de abnegación y de caridad y les dijo, entre otras cosas: “Hijos míos en cada enfermo está Jesús que sufre, en cada pobre está Jesús que languidece. En cada enfermo pobre está dos veces Jesús”. Nacía la idea de la “Casa para el Alivio del Sufrimiento”. Los hijos espirituales del Padre Pío recogen la idea de su corazón y una vez que el huracán bélico hubo terminado, e inenarrables dificultades fueron superadas, el 16 de mayo de 1947 se colocaba la primera piedra de la “Catedral de la Caridad”. 

Después, sacó una monedita de oro de su túnica y dijo: “Quiero dar el primer donativo para la obra”. En ese momento se formó el Comité para la fundación del Hospital según las intenciones de Padre Pío. La obra se llamará “CASA ALIVIO DEL SUFRIMIENTO”.

Se trataba obviamente de un comité de personas seleccionadas por el mismo Padre Pío, ya que tenían una disposición al voluntariado y una dedicación completa hacia esta obra. Aunque los tiempos se alargaron a causa de la iniciación de la segunda guerra mundial. La estructura pudo comenzarse sólo al final del conflicto armado.

Sobre la montaña árida frente al Convento, se fijó la mirada de Padre Pío para realizar el alivio de los sufrimientos. El Señor inspiró al Padre, que precisamente en esa montaña árida y llena de piedras quería que surgiera la Obra. Aliviar los sufrimientos de los hermanos en el alma y en el cuerpo era su deseo cotidiano.

Decía: 
“Recen para que se cumpla el designio de Dios, así como lo quiere. Dios es providencia, Dios provee. Dios me encomendó una misión terrena: la fundación de un hospital para los pobres enfermos del alma y del cuerpo.” 

La idea de Padre Pío de construir un gran hospital en uno de los puntos más pobres de Italia, estaba penetrando en la conciencia de muchos. Se trataba también de gente humilde que mandaba lo que podía, conciente de contribuir a una obra de renacimiento espiritual y civil. “Una obra de caridad se sostiene con caridad”, decía Padre Pío. 

Se difundió la noticia y muchísimas personas comenzaron a ayudarlo con dinero y con oraciones. Alguien dijo que los hombres no son generosos y Padre Pío contestó: “¿Tu te fías de los hombres?" No te preocupes. El dinero llegará espontáneamente y en abundancia. Surgirá un hospital, será grande y bello, pues ahí estará Jesús en medio de los enfermos”. “Debe ser un hospital modelo, dónde la caridad, el amor, la hermandad estarán presentes”. 

Podemos decir, sin lugar a dudas, que se trata de una obra para la cual Padre Pío puso un gran entusiasmo. Demostró una gran voluntad de realizarla aun en contra de todas las dificultadas que se presentaran, fueran de carácter técnico que de carácter humano. 

En 1947, Barbara Ward, una periodista inglesa muy famosa, que escribía en el “THE ECONOMIST”, había recibido el encargo de verificar en los Países europeos donde la guerra había hecho estragos, cómo se estaban reponiendo gracias a la ayuda de la UNRRA, la famosa institución americana para la reconstrucción. Visitó a Padre Pío para pedirle el milagro de la conversión de su novio el comandante Jackson, australiano, que era protestante.

Mientras ella visitaba a Padre Pío, su novio – en Estados Unídos- se convertía al catolicismo. Había que agradecer al Padre Pío y ayudarlo a la realización del Hospital. El Comandante Jackson ofreció entonces un donativo muy importante de parte del UNRRA que sirvió para adelantar notablemente la construcción. Empezaron a llegar también, donativos de los italo-americanos y de todas las partes del mundo. 

El 26 de julio de 1954 se abren los ambulatorios: el 5 de noviembre empieza a funcionar el Banco de sangre. Y el 5 de mayo de 1956 se inaugura todo el conjunto, bendecido por la voz de Pío XII.

Decía Padre Pío: “Es la oración, esta fuerza unida de todas las almas buenas, la que mueve el mundo, que renueva las conciencias, que sostiene la Casa Sollievo, que conforta a los que sufren, que cura a los enfermos, que santifica el trabajo, que eleva la asistencia sanitaria, que da fuerza moral y la resignación cristiana al sufrimiento humano, que hace brotar la sonrisa y la bendición de Dios sobre la languidez y la debilidad… Debemos completar la Obra para que se vuelva un Templo de oración y de ciencia, donde el genero humano se encuentre en Jesús Crucificado… Agradezcamos a la Providencia y a la bondad de Dios.” 

Cuando el 5 de mayo de 1956 Padre Pío pronunció su discurso de inauguración dijo: 
“Esta es la Criatura de la Providencia. Se las presento, admírenla y bendecid junto a mí al Señor Dios”. “Pero para que esta criatura crezca se solicita la generosidad DE TODOS. No nos priven de su ayuda, colaboren con este apostolado de alivio del sufrimiento humano y la caridad divina, que no conoce límites y que es luz de Dios y dá la vida eterna, acumulará para cada uno de ustedes un tesoro de gracias”. 

Los sucesores de Padre Pío han tratado de seguir los ideales que él mismo se había impuesto para que el hospital y las obras anexas tuvieran la asistencia y el cuidado que él habría querido para ellas. También el personal está comprometido en este sentido y todos sus esfuerzos van dirigidos además de la adecuación de las estructuras, también a la actualización de los profesionales y a la formación cristiana de los que ahí trabajan.

Podemos afirmar que la Casa es el verdadero gran milagro de Padre Pío ya que nació de la nada. La Casa hoy en día está como la quería el Padre. Bien organizada, eficiente, completa y sobre todo a disposición de los más necesitados para la curación de los cuerpos y de las almas conjuntamente. También el personal ha sido preparado en el interior del hospital a través de las escuelas de formación profesional y ahora también los médicos especializados, gracias a acuerdos con universidades, han podido asistir a cursos de post grado y especialización.

Ahora tienen contactos a nivel internacional, sobre todo desde que el hospital recibió el reconocimiento como Instituto de Admisión y Cuidados de carácter científico. Por voluntad del Padre, la obra desarrolló no sólo una actividad asistencial y de curación de los enfermos, sino que también ha profundizado en la investigación medico-científica. 

Muchos de los que hemos estado ya varias veces visitando y celebrando la Santa Misa en este magnífico hospital, nos hemos preguntado, cómo es posible que Padre Pío haya podido predecir y realizar, sin tener medios, una obra tan importante, si no fuera por la intercesión de carácter sobrenatural. La Casa Alivio del Sufrimiento, de hecho es una demostración de que la Providencia se sirve de hombres que han sido predestinados por Dios para la realización de sus deseos.