21 de septiembre de 2011

Para pensar...


"Mi amigo no ha regresado del campo de batalla, señor; solicito permiso para ir a buscarlo – dijo un soldado a su teniente.

- Permiso denegado soldado – replicó el oficial -.

No quiero que arriesgue usted su vida por un hombre que probablemente ya este muerto.

El soldado haciendo caso omiso de la prohibición, salió, y una hora más tarde regresó mortalmente herido transportando el cadáver de su amigo.

El oficial estaba furioso:

- ¡Ya le dije yo que había muerto! ¡Ahora he perdido a dos hombres! Dígame, ¿valía la pena ir allá para traer un cadáver?

A lo que el soldado moribundo responde:

- ¿Claro que sí señor! Cuando lo encontré, todavía estaba vivo y pudo decirme: ESTABA SEGURO QUE VENDRÍAS"