16 de junio de 2012
Dulce Corazón de María.
11 de junio de 2012
Padre Pío en la intimidad...
10 de junio de 2012
Yo le miro y Él me mira...
8 de junio de 2012
6 de junio de 2012
San Norberto; Predicador incansable del Evangelio.
Señor, tú hiciste del obispo san Norberto un pastor admirable de tu Iglesia por su espíritu de oración y su celo apostólico; te rogamos que, por su intercesión, tu pueblo encuentre siempre pastores ejemplares que lo conduzcan a la salvación. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos. Amén.
5 de junio de 2012
San Bonifacio, obispo y mártir.
El sepulcro de san Bonifacio se halla en Fulda, en el monasterio que él fundó. Se lo representa con un hacha y una encina derribada a sus pies, en recuerdo del árbol que los gentiles adoraban como sagrado y que Bonifacio abatió en Hesse. Es el apóstol de Alemania y el patriarca de los católicos de ese país.
"Adeus".
Dedicado con afecto a mis amigos G. y M., que aunque no estuvieron físicamente conmigo en Fátima en esta última peregrinación, si que estuvieron en mi oración y en mi recuerdo. Gracias al Señor y a la Virgen Madre. Gracias por habernos encontrado en el camino ...
3 de junio de 2012
Los cristianos celebramos...
Del Dios Uno y Trino.
31 de mayo de 2012
Oremos por las vocaciones sacerdotales.
La Visitación de nuestra Señora.
27 de mayo de 2012
En el Domingo de Pentecostés.
13 de mayo de 2012
Una vez más, peregrino en Fátima.
Ya hay 4,000 personas. Nuestra Señora les dice a los videntes: "Es necesario rezar el rosario para que se termine la guerra. Con la oración a la Virgen se puede obtener la paz. Cuando sufran algo digan: ‘Oh Jesús, es por tu amor y por la conversión de los pecadores’".
10 de mayo de 2012
El clero español te aclama...
6 de mayo de 2012
Hoy no es el Dia de la Madre.
22 de abril de 2012
Seducida por la Divina Misericordia.
En el siguiente video, podemos escuchar uno de tantos testimonios de conversiones, en este caso, de la escritora española, María Vallejo-Nágera, de cuya conversión ya he hablado en otra ocasión hace unos meses. Este proceso de acercamiento a la fe nos lo explica ella misma desde la Parroquia Jesucristo Resucitado de Cáceres, donde tuvo lugar su testimonio, bajo el título "Seducida por la Divina Misericordia".
María tuvo su conversión hace 11 años en Medjugorje (en croata: Međugorje, "Entre montañas", pueblo de la parte suroccidental de Bosnia y Herzegovina, lugar donde el 24 de junio de 1981, la Santísima Virgen se apareció a seis niños) y en donde nuestra protagonista fue transformada al experimentar el amor de Jesucristo y cambio el rumbo de su vida. La escritora se entrega desde entonces a la misión de dar a conocer que Jesús ama a todo el mundo y espera que le correspondamos dejándonos amar por Él y poniendo nuestras vidas en sus manos.
Aunque el video es un poco largo, merece la pena verlo hasta el final. Que también nosotros, al igual que María Vallejo-Nágera, nos dejemos seducir por Jesús, la Divina Misericordia.
Señor, eres nuestra alegría...

En las dudas, nos ofreces verdades.
En la violencia, eres paz.
Cuando llegue la muerte, serás vida.
Cuando llegue el final, serás principio.
Cuando se apaguen las luces del mundo,
nos encenderás otras eternas en el cielo.
Apareces cuando otros amigos nos fallan.
Apareces y, a veces, no te reconocemos.
Apareces y, con tu pan, nos alimentas.
Nos amas a pesar de nuestros olvidos.
Resucitas para que, un día,
también nosotros contigo lo hagamos.
16 de abril de 2012
9 de abril de 2012
El Santo Rosario.

Por la mañana, de madrugada, se levantaba antes que todos sus hermanos y se dirigía a la capilla para repetir su costumbre de saludar a la Virgen.
El Hermano Superior notaba que todos los días, cuendo él llegaba a la capilla para celebrar las oraciones de la mañana con todos los monjes, había un exquisito olor a rosas recién cortadas y le dió curiosidad, por lo que preguntó a todos quién se encargaba de adornar el altar de la Virgen tan bellamente, a lo que la respuesta fué que ninguno lo hacía, y los rosales del jardín no se notaban faltos de sus flores.
El Hermano lego enfermó de gravedad; los demás monjes notaron que el altar de la Virgen no tenía las rosas acostumbradas, y dedujeron que era el Hermano quien ponía las rosas. ¿Pero cómo? Nadie le había visto nunca salir del convento, ni sabía que comprara las bellas rosas.
Una mañana les extrañó que se había levantado pero no lo hallaban por ninguna parte, y al fin, se reunieron el la capilla, y cada monje que entraba quedaba asombrado, pues el hermano lego estaba arrodillado frente a la imágen de la Virgen, recitando extasiado sus avemarías, y a cada una que dirigía a la Señora, una rosa aparecía en los floreros. Así al terminar sus 150 saludos, cayó muerto a los pies de la Virgen.
Con el correr de los años, Santo Domingo de Guzmán, (se dice que por revelación de la Stma. Virgen) dividió las 150 avemarías en tres grupos de 50, y los asoció a la meditación de la Biblia: Los Misterior Gozosos, los Misterios Dolorosos y los Misterios Gloriosos, a los cuales el Beato Juan Pablo II añadió los Misterios Luminosos.
Ahora, que comprendes su origen, cada vez que lo reces, sabes que cada Ave María, es una preciosa rosa que ofrecer a la Santísima Virgen.
8 de abril de 2012
Cristo, ¡ha resucitado!.

Todos podemos entender muy bien la pregunta de estas mujeres. Es una pregunta llena de preocupación.
Ellas salieron apresuradas de casa, y no tuvieron tiempo de pensar que necesitarían ayuda de alguien más fuerte que ellas para mover esa piedra que se interponía entre ellas y Jesús. Y se preguntan la manera de encontrar su objetivo.
También nosotros, podemos preguntarnos ¿Quién puede apartarnos los obstáculos de nuestra vida? ¿Quién puede mover la piedra que encierra nuestro corazón y no lo deja respirar en libertad? ¿Quién puede eliminar las barreras que cierran el acceso a la alegría y la esperanza?.
A las mujeres del evangelio les ocurrió algo sorprendente. Cuando llegaron vieron que la piedra estaba movida y eso que era muy grande – nos dice el evangelio. Y Jesús, el muerto que querían embalsamar, no se encuentra ahí.
Dios ha movido la piedra del sepulcro de Jesús. Dios le ha resucitado. Cuando los cristianos decimos que Jesús ha resucitado no decimos sólo que Jesús vive en el recuerdo de sus discípulos, o en la fe de la Iglesia. Ni la memoria de los discípulos, ni nuestra fe es la causa de la resurrección. Es la fuerza de vida de Dios la que da lugar a la resurrección.
Esto es lo sorprendente de la Pascua y de nuestra vida con Dios. Cuando esperábamos encontrarnos con el final, cuando creemos que no hay más salida, Dios nos abre una nueva senda y nos da un nuevo comienzo.
La resurrección de Jesús es el comienzo de un nuevo mundo en el que todas las cosas y toda la creación será transformada como dijo el apóstol Pablo. Jesús ha resucitado, la vida continúa, pero continúa transformándonos. Una transformación en la que desaparecen las piedras que dificultan nuestra vida, que impiden al acceso a la esperanza, que se interponen en nuestro encuentro con Jesús.
Si no estamos dispuestos a vivir esta transformación en nuestras vidas, esta noche será una noche más, no será la gran noche de Resurrección, de un nuevo amanecer en nuestras vidas. No podemos ser los mismos de hace un mes, o de la pasada semana. Algo tiene que cambiar en nosotros, transformar nuestra existencia, de lo contrario no habremos resucitado con Cristo y no hemos entendido su Pasión.
Cristo, el Señor del tiempo y de la historia ha vencido a la muerte. Cristo ha resucitado. Vivamos este gozo y comuniquemos esta gran noticia a toda la tierra.
Cristo ha resucitado. El es nuestra Paz, Él es nuestra Esperanza, Él nuestra Alegría. Que nadie nos quite la paz, que nada ahogue nuestra esperanza, que nadie apague nuestra alegría.
Feliz Pascua de Resurrección a todos.
6 de abril de 2012
En el Viernes Santo.

En el Jueves Santo.

María nos dio al hijo de sus entrañas por la generosidad de la que sabe que su dolor es vida para nosotros. Cristo murió para darnos vida, y vida eterna.
1 de abril de 2012
¡Hosanna en el cielo!. Bendito el Señor de nuestras vidas. ¡Hosanna!.

Hoy Cristo es aclamado como el rey de Israel en su entrada triunfal en la ciudad santa de Jerusalem. Es el bendito, es el que viene en nombre del Señor. La subida de Jesús a Jerusalén no fue solamente para celebrar la Pascua de los judíos, pues más allá de esta celebración, tenía una última meta: la entrega de sí mismo, su inmolación en el patíbulo de la cruz. Salgamos en este día al encuentro del Seño en la procesión de los Ramos, no poniendo a sus pies nuestras túnicas o ramos inertes, sino revistiéndonos de su gracia. Proclamemos a Jesús como el único Señor de nuestras vidas.
31 de marzo de 2012
Celibato sacerdotal y vocaciones.

"Desde los últimos cincuenta años es casi una moda agredir cíclicamente el celibato eclesiástico. En algunos ambientes es fácil intuir que se trata de una verdadera y propia estrategia", criticó la autoridad vaticana.
En declaraciones a Religión Digital, el Cardenal Piacenza subrayó que "la Iglesia es plenamente consciente de la extraordinaria riqueza de ese don, que Dios le ha hecho. Ciertamente no es sólo una ley eclesiástica".
El celibato, explicó el Prefecto de la Congregación para el Clero, "es una normal consecuencia, particularmente acorde a la identidad del sacerdote y de su ser configurado a Cristo, totalmente entregado a la obra de la redención".
Cuestionado sobre la posibilidad de admitir el sacerdocio femenino como alternativa para aumentar las vocaciones, el Cardenal Piacenza señaló que esta cuestión fue zanjada por el Beato Papa Juan Pablo II en su Carta Apostólica Ordinatio Sacerdotalis, donde este señaló que la ordenación sacerdotal está reservada sólo a los hombres.
El Cardenal también se refirió a la firme intención de Benedicto XVI de limpiar la Iglesia de malos elementos a su interior. "Es necesario estar siempre vigilantes, porque no se termina nunca de ‘hacer limpieza’, simplemente porque nunca se termina de convertirse, y la lucha contra el pecado durará hasta la consumación de la historia", señaló.
El prefecto vaticano recomendó a aquellos sacerdotes que hayan perdido la ilusión en su vida consagrada, que vivan "la oración y la fraternidad".
"La primera nos pone continuamente en contacto con Dios y con el origen y la razón de nuestra existencia y de nuestro ministerio. La segunda es condición imprescindible de una experiencia existencial auténticamente humana, en la que la comunión y la fraternidad son signo de la nueva vida que Cristo ha inaugurado".
El Cardenal afirmó que "en la vida sacerdotal, cada día es nuevo y cada día el Señor reserva algo grande. Si somos realistas y honestos con nosotros mismos, todos entendemos que el don del sacerdocio florece en nuestras manos día tras día, año tras año y, después de muchos lustros, se presenta con toda su belleza, como nunca hubiéramos podido imaginar el día bendito de nuestra ordenación".
"Suelo vivir la dimensión del recuerdo, que llega a ser memoria. Yo recuerdo y me vuelvo a enamorar de Dios".
30 de marzo de 2012
Viernes de Dolores...

22 de marzo de 2012
Testimonio de conversión.

Su paso por la escuela secundaria le ayudó a envalentonarse aún más en esta posición, dado el supuesto amplio consenso de sus compañeros en este campo. Pero al llegar a la universidad, algo pasó. A pesar de tener éxito en aquello que realizaba (buenas notas, una novia bonita, el amor de su familia, un montón de amigos, …) había algo que no funcionaba: «empecé a ser devorado por la ansiedad», cuenta él mismo. «Me ponía nervioso en las reuniones sociales, en los restaurantes, en el cine; incluso estando en clase. Mi estómago se agitaba y tenía miedo de tener que salir corriendo de la clase, poniéndome en ridículo delante de todos».
Con el paso del tiempo, esta ansiedad no hizo sino aumentar, llegando a verdaderos ataques de pánico, aparentemente sin ningún motivo. Llegó incluso a desear la muerte: él, un estudiante de honor, con beca completa, atleta talentoso y rodeado de buenos amigos y el amor de su familia. Ante esta situación, por fin se enfrentó a su ateísmo, que para él era ahora sinónimo de su desesperación: «La delgada capa de la comodidad, la prosperidad y el bienestar general me habían protegido siempre en mi vida de enfrentarme a las terribles conclusiones existenciales de mi visión del mundo. Un día, en un inquietante “sueño despierto”, vi ante mí, de manera total, la oscuridad, una vacía manifestación viva de mi desesperación».
En medio de este dolor, acudió a su madre y le abrió su alma: «Doy gracias a Dios ahora que, incluso en la desesperación, me dio una madre cariñosa a la que podría acudir en una situación en la que pensaba que no tenía otro lugar adonde ir». Juntos, acudieron a un psicólogo –otro palo para Devin, que miraba con desdén a las personas que acudían a uno– y la terapia empezó a dar sus resultados. Pero la evolución era positiva sólo en parte. De hecho, sus ansiedades seguían ahí. Y fue entonces cuando aceptó su problema: era clínicamente depresivo, una lucha que se le presentaba titánica e interminable.«Creía que mis problemas eran sólo un producto químico en mi cerebro, pero ya había intentado todas las tácticas posibles para vencer la ansiedad y no habían funcionado. Mi otrora confiable inteligencia me había fallado por completo, así que me enfrenté a una elección: o me suicido o trato de creer en Dios».
Con esta dicotomía ante el camino, el antes ardiente ateo se lanzó a la empresa de creer: «Sabía que si Dios no existía, tratar de creer en él no iba a funcionar, pues sería sólo una táctica mental más entre la multitud que había intentado antes, sin éxito alguno. Y aunque pedir ayuda a Dios era algo que sublevaba mi interior, no teniendo nada que perder, le di una oportunidad». Y así, después de muchos años, Devin lanzó su primera oración: «Dios, tú sabes que yo no creo en ti, pero estoy en problemas y necesita ayuda. Si eres real, ayúdame».
Al principio, el resultado de sus oraciones fue nulo, por lo que, irónicamente, le confirmó en su ateísmo. «Pero cuando se está en el océano y todo lo que tienes es un salvavidas, por pequeño que sea, ésa es la única esperanza que tenemos». Así que continuó a orar.
Así, poco a poco, se atisbaron ligeros signos de mejoría. Y aunque en su interior los pretextos ateos se revelaban y querían romper ese arbolito que empezaba a crecer, Devin se decía que debía darle una oportunidad a la fe. Así que se protegía y continuaba con su oración, acompañada de la lectura de la Biblia.
Su compañero de cuarto en la universidad era un fiel bautista (protestante) y le empezó a llevar a su iglesia todos los domingos. Aunque seguía sintiendo ataques de ansiedad, se hizo violencia para permanecer en las reuniones y, sorprendentemente, su fe comenzó a fortalecerse y crecer, aunque estaba sumergido en un mar de dudas. Al final de ese año, Devin se consideraba ya, sin lugar a dudas, un cristiano.
Fue en ese momento cuando Dios se hizo presente: «Dios se precipitó y era como nada de lo que antes hubiera podido experimentar. Me dio el coraje y la fuerza para afrontar mis ansiedades y empezar a superarlas […] Dios me dio esperanza para hacerle frente a mi desesperación, y la fe y el amor empezaron a sanar mis profundas heridas». En otras palabras: se topó con el amor de Dios. Al final de ese año, se bautizó en la iglesia bautista, dándole un nuevo rumbo a su vida.
Pero Dios no se detuvo ahí; quería que Devin se encontrase definitivamente con Él dentro de la Iglesia Católica. Ya desde el inicio nació en él la duda de por qué habían tantas divisiones y denominaciones dentro del cristianismo. Así se lo hizo notar a Matt, un buen amigo suyo bautista, considerado líder entre su grupo. Pero él no supo responderle.
Su anhelo por la verdad le carcomía el alma y no le dejaba en paz ver las divergencias en las predicaciones entre los diversos cristianos. Buscó ayuda en su lectura de la Biblia… pero también ahí se dio cuenta que unas confesiones la veían de una manera y otros de otra.
La pregunta de fondo no era baladí: ¿quiénes están realmente guiados por el Espíritu Santo? Porque el Espíritu Santo es «el Espíritu de Verdad», y la Verdad es una. ¿Cómo, entonces, producía tantos efectos?
Tras mucho pensar y orar, Devin decidió investigar qué denominaciones habían tenido la osadía de afirmar que eran la Iglesia que tenía la plenitud de la verdad. Su iglesia bautista ciertamente no lo decía, pero los católicos, los ortodoxos y los mormones sí que lo habían hecho. Sin habla ante los resultados y con mucho temor, empezó a investigar a la Iglesia Católica.
Durante mucho tiempo debatió con amigos protestantes, haciendo todo lo posible por no volverse católico. Pero mientras más estudiaba, más cuenta se daba de la autenticidad de la Iglesia. Y así, después de recibir una buena catequesis, fue recibido en la Iglesia en la Pascua del 2001, ceremonia a la que asistieron algunos de sus amigos protestantes.
Hoy, después de diez años de católico, Devin no puede sino ver con gratitud el camino recorrido: «Mi "Camino a Roma" comenzó con el riesgo de que Dios fuese real. Continuó con el descubrimiento de que Él me amó y de que era digno de mi confianza. Hoy, puedo decir que, después de vivir la fe católica desde hace diez años, mi confianza en Cristo y en Su Iglesia se ha vuelto cada día más fuerte». (Testimonio extraído de "Religión en libertad").
19 de marzo de 2012
Guardián de Jesús, casto esposo de María...

San José es el mayor de los santos. Ejemplo especial para los solteros, por su castidad; para los casados, como padre de la Sagrada Familia; para los religiosos y apóstoles, por su entrega a Jesús y María; para los sacerdotes por su respeto al tratar a Cristo; para los trabajadores, pues fue siempre un trabajador. Además, es el patrono de la buena muerte, ya que murió en los brazos de Jesús y María. De él dice Sta. Teresa: " No me acuerdo de haberle pedido cosa que la haya dejado de hacer. Es cosa que espanta las grandes mercedes que me ha hecho Dios por medio de este santo, los peligros de que me ha librado, así de cuerpo como de alma. Que a otros santos parece les dio el Señor gracia para socorrer en una necesidad; mas este glorioso santo tengo experimentado que socorre en todas, y que quiere el Señor darnos a entender que, así como le fue sujeto en la tierra, así en el cielo hará cuanto le pida". La iglesia le dedica dos fiestas: el 19 de Marzo y el 1° de Mayo.
Oración a San José por las familias.
"Oh Jesús, amabilísimo Redentor nuestro, que quisiste pasar la mayor parte de tu vida mortal en la humildad y en la obediencia a María y a José, en la pobre casa de Nazaret santificando la familia, acepta hoy a nuestra familia que se consagra a ti, protégela, guárdala, y anímala con tu ejemplo; dale la paz y la concordia de la caridad cristiana, para que siguiendo el ejemplo de Tu Familia, lleguemos todos a unirnos contigo, el Padre y el Espíritu Santo a la Familia Celestial de los Ángeles y los Santos. María, Madre amorosa de Jesús y nuestra cariñosa Madre, haz que con tu poderosa protección, Tu Hijo acepte esta nuestra Consagración y alcánzanos sus gracias y bendiciones divinas. Oh San José, custodio santo de Jesús y de María, ayúdanos con tus oraciones, en todas nuestras necesidades espirituales y temporales para que podamos alabar eternamente a Jesús, nuestro Redentor, junto contigo y con María, tu Esposa amada". Amén.
18 de marzo de 2012
No hay que tener vergüenza...

¿Por qué confesarse?

Al acercarse la Semana Santa, cuando ya en el horizonte "se perfila la Cruz", entramos en un periodo en el que debemos "desenmascarar las tentaciones que hablan dentro de nosotros", dijo el Papa, porque "la Cruz es el vértice del amor, que nos alcanza la salvación".
Por tanto, "si el amor misericordioso de Dios, que llega al punto de entregar a su único Hijo en rescate de nuestra vida, es infinito, entonces también es grande nuestra responsabilidad: para que a uno le curen, debe reconocer que está enfermo. Hay que reconocer los propios pecados, para que el perdón de Dios, ya alcanzado en la Cruz, pueda tener efecto en nuestro corazón y en nuestra vida".
Y cita el Papa diversos comentarios de San Agustín al Evangelio de San Juan: "Dios condena tus pecados. Si tú los condenas también, te unes a Dios. Cuando comienza a disgustarte lo que has hecho es cuando comienzan tus obras buenas, porque [reconoces y] condenas tus obras malas".
Pero, señala Benedicto XVI, "a veces el hombre ama más las tinieblas que la luz, porque está apegado a sus pecados. Sólo abriéndose a la luz, sólo confesando sinceramente sus culpas a Dios, se encuentran la verdadera paz y la verdadera alegría. Por eso es importante acercarse con regularidad al sacramento de la Penitencia, en particular en Cuaresma, para recibir el perdón del Señor e intensificar nuestro camino de conversión".












