Hoy es sábado, y como es habitual, saludamos a la Santísima Virgen María, con el título que le damos en las Letanias del Santo Rosario; Consuelo de los afligidos, y esta vez lo hacemos con un canto que aprendí de los feligreses de la parroquia en la que estuve destinado el primer año de sacerdocio:
“Madre mía que estas en los cielos, envía consuelo a mi corazón, cuando triste y llorando te llame tus manos derrame feliz bendición”.
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