16 de julio de 2010

Madre mía del Carmelo...


Según la tradición carmelita, el día de Pentecostés, ciertos piadosos varones, que habían seguido el trazado de vida de los Profetas Elías y Eliseo, abrazaron la fe cristiana; siendo ellos los primeros que levantaron un templo a la Virgen María en la cumbre del Monte Carmelo, en el lugar mismo desde donde Elías viera la nube, que figuraba la fecundidad de la Madre de Dios.

Estos religiosos se llamaron Hermanos de Santa María del Monte Carmelo, y pasaron a Europa en el siglo XIII, con los Cruzados, aprobando su regla el Papa Inocencio IV en 1245, bajo el generalato de San Simón Stock.

El 16 de julio de 1251, la Virgen María se apareció a ese su fervoroso servidor, y le entregó el hábito que había de ser su signo distintivo. El Papa Inocencio bendijo ese hábito y le otorgó varios privilegios, no sólo para los religiosos de la Orden, sino también para todos los Cofrades de Nuestra Señora del Monte Carmelo. Llevando éstos el escapulario, que es la reducción del que llevan los Carmelitas, participan de todos los méritos y oraciones de la Orden y pueden esperar de la Santísima. Virgen verse pronto libres del Purgatorio, si hubieran sido fieles en observar las condiciones impuestas para su uso.

En este día, pidamos el acrecentamiento de la fe y de la devoción a María Santísima, la cual promete a los que llevan puesto su santo escapulario la eterna salvación y el alivio y abreviación de las penas del Purgatorio.

El Carmelo era sin duda, el monte donde numerosos profetas rindieron culto a Dios. Los principales fueron Elías y su discípulo Eliseo, pero existían también diferentes personas que se retiraban en las cuevas de la montaña para seguir una vida eremítica. Esta forma de oración, de penitencia y de austeridad fue continuada siglos más tarde, concretamente en el III y IV, por hombres cristianos que siguieron el modelo de Jesucristo y que de alguna forma tuvieron al mismo Elías como patrón situándose en el valle llamado Wadi-es-Siah.

A mediados del siglo XII, un grupo de devotos de Tierra Santa procedentes de Occidente -algunos creen que venían de Italia-, decidieron instalarse en el mismo valle que sus antecesores y escogieron como patrona a la Virgen María. Allí construyeron la primera iglesia dedicada a Santa María del Monte Carmelo. Desde su monasterio no quisieron crear una nueva forma de culto mariano, ni tampoco, el título de la advocación, respondía a una imagen en especial.

Quisieron vivir bajo los aspectos marianos que salían reflejados en los textos evangélicos: maternidad divina, virginidad, inmaculada concepción y anunciación. Estos devotos que decidieron vivir en comunidad bajo la oración y la pobreza, fueron la cuna de la Orden de los Carmelitas, y su devoción a la Virgen permitió que naciera una nueva advocación: Nuestra Señora del Carmen.

En el mes de junio de 2007, tres meses antes de ser ordenado sacerdote, fui como peregrino a Tierra Santa, y como no, subí al Monte Carmelo y experimenté en vivo, la devoción a nuestra Madre en esta secular advocación tan querida por todo el pueblo de Dios y por las gentes del mar.

Hoy, acogiéndonos a la intercesión de la Santísima Virgen en esta Advocación del Monte Carmelo, es un buen día para recordar aquella oración que de niños tantas veces escuchábamos a nuestros mayores y que con mucho fervor, repetíamos cada noche;


“Madre mía del Carmelo,
con tu escapulario santo,
llévame contigo al cielo
y cúbreme con tu manto”.

15 de julio de 2010

DIJIMOS QUE SÍ.


Hace unas pocas semanas, salió a la luz un estupendo libro, que muchos quizás ya conocen, y que lleva por título “Vocaciones sacerdotales; DIJIMOS QUE SI”.

Se trata de una recopilación de 32 testimonios de sacerdotes que narran su vocación sacerdotal, coordinada por María José Monfort.

Y va dirigido…

A los que posiblemente nunca se han planteado la vocación sacerdotal;

A los que sí han «sentido algo distinto» alguna vez, pero tratan de «escapar» porque es demasiado lo que tienen que dejar;

A los que en su familia tienen una vocación sacerdotal, don extraordinario, pero que no acaban de entenderlo.

A los que nunca se han planteado rezar por los sacerdotes pero que a partir de ahora lo harán con esperanza; a los que sí, que aunque les cuesta aceptarlo, quieren sonreír al Señor y decir «Sí, aquí estoy porque me has llamado, para hacer tu voluntad» (I Sam 3).

Como sucedió a los primeros discípulos, el Señor ha salido al encuentro de cada uno de ellos, con la misma naturalidad, con que se hace al amigo una invitación a que le acompañe.

Este libro no quiere ser otra cosa que un canto de gratitud y de alabanza por tanto don y tanta gracia. Sus autores son conscientes de que el don les sobrepasa de tal modo que toda la eternidad será insuficiente para rendir gracias suficientes a Dios por tanto don.

4 de julio de 2010

Si te puedo ayudar en algo...


Anoche sábado, después de las correspondientes celebraciones y tareas parroquiales, fui con un grupo de amigos al cine a ver la famosa película-documental "La última cima".

Como muchos ya saben, este estupendo documental que trata sobre la vida de Pablo Domínguez, joven sacerdote madrileño, fallecido en febrero del pasado año junto a una amiga, mientras escalaban una montaña, no deja indiferente a quien lo ve. Lleva varias semanas proyectándose, desde el pasado 3 de junio, con una buena afluencia de gente de todas las edades, y de verdad, que no deja indiferente a nadie, y en primer lugar, a nosotros los sacerdotes.

Yo no tuve la dicha de conocer a Pablo en persona, ni había oido nunca hablar de él, pero en realidad, no me ha hecho falta tratarlo personalmente para descubrir quien era, pues bien que lo refleja este estreno cinematográfico.

En tiempos de crisis vocacional, de cierto cansancio y desesperanza para muchos, y todo esto si lo aliñamos con los recientes escándalos de abusos, vividos en el seno de la propia Iglesia, este documental nos lleva nunca mejor dicho a la cima, pero a la cima de la perfección, perfección en el amor, en la entrega, en la oración, en el desprendimiento... en definitiva, perfección en todas las facetas de nuestra vida sacerdotal.

Es un documental que invito a ver a todos, mejor, a meditar, y si eres sacerdote o consagrado, o un buen cristiano, y no has hecho la oración de la tarde, la puedes hacer allí mismo...da para eso y más...

También me acompañaron mis padres, claro, tras mucha insistencia. Ya sabemos, que el cine si no gusta, terminas aburriéndote como una ostra, y que casualidad, me enteraba por el camino, que la última vez que fueron al cine, estaba yo en el seno materno, casi nada... Quien le iba a decir a mi madre, que la próxima vez que pisase una sala de cine, 33 años después, iba a ser con aquel hijo que por entonces llevaba en su seno, hoy ordenado sacerdote, y para ver un documental sobre la vida y la muerte de otro sacerdote...las cosas del Señor...

"La última cima" nos llama a la esperanza en esta vida, esperanza iluminada desde la fe y el amor, hasta que alcancemos un día la plenitud, la última de las cimas de esta vida, cuando contemplemos el rostro amoroso de Dios Padre para siempre...

Pablo, a pesar de su "caché" intelectual y con el gran prestigio académico del que gozaba, se consideraba solamente sacerdote, sacerdote y nada más que sacerdote...

"Si te puedo ayudar en algo, pídemelo", esta era su respuesta para cuantos se acercaban a él o a cuantos él se acercaba.

Muchas son las personas que conozco y llevo en el corazón, muchas, muchísimas son aún las que no conozco, pero tal vez conoceré algún día..., pero a tí, que estas leyendo este pequeño artículo, y que te conozco de años, de meses o tal vez de días, y aunque sabes que siempre estoy ahí, pero si por descuido no te lo he dicho aún, te digo ahora, junto con Pablo Domínguez; "Si te puedo ayudar en algo, pídemelo"....

27 de junio de 2010

Tú Señor, eres mi bien.


El hermano Francisco de Asís había llegado al final de su proceso de conversión. El Señor lo había visitado en el monte Alverna, y en su cuerpo quedaron las llagas, testigo de una crucifixión. Entonces, de su puño y letra, Francisco escribió un cántico al amor de caridad que lo había crucificado: “Tú eres el santo Señor Dios único, el que haces maravillas… tú eres el bien, el todo bien, el sumo bien, Señor Dios vivo y verdadero…”. Francisco, crucificado, ya puede decir con verdad: “Mi Dios, mi todo”.

Teresa de Jesús dijo lo mismo con una rima para grabar en el alma: "Nada te turbe, nada te espante, quien a Dios tiene, nada le falta, sólo Dios basta”.

Es ésta la plenitud que nosotros aprendemos mientras oramos con las palabras del salmista: “Yo digo al Señor: «Tú eres mi bien». El Señor es el lote de mi heredad y mi copa, mi suerte está en tu mano”.

Este salmo bien pudiera ser la oración de un levita en el día de su dedicación, o la de un sacerdote en el día de su consagración. Para ellos, que no heredarán en la tierra prometida, “el Señor será su heredad”, su único bien, todo su bien.

El salmista anticipa en la vieja alianza, y sólo como figura profética, la relación de Cristo Jesús con el Padre del cielo. Francisco y Teresa imitan en la alianza nueva lo que en Cristo Jesús han visto cumplido. Sólo en Jesús de Nazaret el hombre llega a decir a Dios con toda verdad: “No tengo bien fuera de ti”.

Esta experiencia de Dios como plenitud del hombre es la que hace posible en el creyente –en el salmista, en Jesús, en los discípulos de Jesús- la disponibilidad necesaria para ponerse en camino, asumir la propia misión, aceptar en libertad la llamada de Dios.

Si Dios es mi todo, lo demás resultará espiritualmente indiferente. Si Dios es mi todo, y el amor de Dios se me ha hecho fuente de libertad, lo podré aceptar todo con tal de hacer en mi vida la voluntad de Dios.

Sólo en el Altísimo Hijo de Dios, hecho hombre por nosotros, Dios lo es todo para el hombre y el hombre se adhiere en todo a la voluntad de Dios. Nosotros, pecadores, somos por gracia hambrientos de plenitud y de fidelidad, sedientos de amor y de libertad. Propio de pecadores que buscan a Dios es la súplica humilde, porque la caridad divina lleve a término en nosotros lo que ella misma comenzó. Desde lo hondo del corazón, suba hoy hasta el cielo, con palabras del hermano Francisco, la oración de nuestra pobreza: “Omnipotente, eterno, justo y misericordioso Dios, concédenos por ti mismo a nosotros, míseros, hacer lo que sabemos que quieres y querer siempre lo que te agrada, a fin de que, interiormente purificados, iluminados interiormente y encendidos por el fuego del Espíritu Santo, podamos seguir las huellas de tu amado Hijo, nuestro Señor Jesucristo, y llegar, por sola tu gracia, a ti, Altísimo, que en perfecta Trinidad y en simple Unidad vives y reinas y eres glorificado, Dios omnipotente, por todos los siglos de los siglos”.

Sólo el Hijo amado de Dios recorre con fidelidad el camino que lleva al Padre. Nosotros deseamos seguir sus huellas, seguirlas de cerca, tan de cerca que, en realidad, lo que deseamos es llegar a la plena comunión con él, a ser uno con él.

El cielo se asombrará, hermano mío, hermana mía, cuando en él resuenen hoy las palabras de tu salmo: “Yo digo al Señor: «Tú eres mi bien»”. En una sola voz, el Padre oirá la del Hijo y la de la Iglesia, la de Cristo Jesús y la tuya.

Feliz domingo, Iglesia amada del Señor. (Por Mons. Agrelo. Arzobispo de Tánger).

26 de junio de 2010

El santo de la vida ordinaria.


Celebramos hoy la memoria de San Josemaría Escrivá de Balaguer, sacerdote español y fundador del Opus Dei. Josemaría Escrivá, nació en Barbastro (España) el 9 de enero de 1902. Fue ordenado sacerdote en Zaragoza, el 28 de marzo de 1925. El 2 de octubre de 1928, en la fiesta de los Ángeles Custodios, fundó el Opus Dei, abriendo así en la Iglesia un nuevo camino, para que hombres y mujeres de todas las razas y condiciones sociales vivan con plenitud la vocación cristiana, santificando sus diversas ocupaciones en medio del mundo. En 1982, fue erigida en Prelatura personal. Con su predicación y sus escritos, suscitó una vasta toma de conciencia de la específica misión eclesial de los laicos. Falleció repentinamente en Roma, en el mediodía del 26 de junio de 1975.

El siguiente texto es de San Josemaría, y desde hace varios años, lo tengo en mi cuarto de trabajo y de estudio, y de vez en cuando, le echo alguna que otra miradita. A mí me ha ayudado mucho, espero que a ti también...



"En la vida, hay primaveras y veranos,
pero también llegan los inviernos,
días sin sol y noches huérfanas de luna.
No podemos permitir que el trato con Jesucristo
dependa de nuestros estados de humor,
de los cambios de nuestro carácter.
¿Quién no ha pasado por un momento difícil?...
En estos momentos duros de la vida,
sentimos la ayuda maternal de la Virgen
que está siempre a nuestro lado,
y no nos abandona nunca,
y que nos ayuda a comenzar y recomenzar,
una y otra vez:
Ad Iesum per Mariam!".

18 de junio de 2010

Otro Ángel en el cielo.


Esta mañana, sobre las 11:30, mientras el Sr. Obispo y los compañeros sacerdotes disfrutábamos de la Formación Permanente para el Clero impartida por el Padre Jesuita José Mª Fernández Matos, recibíamos una noticia que nos dejaba a todos perplejos.

Ángel Rodríguez, un joven compañero sacerdote, fallecía unas horas antes víctima de un infarto mientras caminaba como cada mañana por el famoso paseo de Las Canteras.

Ángel, “Angelito”, “Ángelo” o “Angelote", como lo llamaba yo cariñosamente, fue el sacerdote que durante tres años, exactamente desde septiembre de 1996 hasta julio de 1999, compartió conmigo y con otros compañeros seminaristas, algunos hoy sacerdotes; el mismo techo, la misma mesa, alegrías, tristezas, esperanzas, ilusiones y un sinfín de cosas más.

Y es que Angelito fue durante mis tres primeros años en el Seminario, el formador de la 1ª etapa denominada Filosofía. Formador, para entendernos, es aquel sacerdote nombrado por el Sr. Obispo para acompañar más de cerca a los seminaristas en su proceso de formación hacia el ministerio sacerdotal.

Jamás pensé, que tan joven y de esta forma, el Señor te fuese a llamar a Su presencia. Y así fue... Desde el silencioso paseo matutino en el bello amanecer de nuestra isla, el Señor te llamó a un nuevo amanecer...Y que cosas tiene la vida hermano..., porque en ese mismo paseo, en el que tú naciste para la Vida Eterna, nací yo, hace casi 33 años, en la Clínica de San José, y también fue viernes...

Desde que nos llegó la triste noticia esta mañana, todo el tiempo ha sido un continuo recordar cosas..., porque etimológicamente hablando, recordar significa "volver a pasar por el corazón", y eso es lo que he hecho durante el día de hoy, pasar por el corazón tantos y tantos recuerdos, anécdotas, vivencias… porque tres años de convivencia Angelito, dan para mucho…

Ahora, esta misma noche, la primera que pasas tú en la Casa del Padre, te pido por nosotros, los sacerdotes jóvenes que estuvimos a tu lado y a tu cargo cuando estábamos en el Seminario. Te recordaré siempre por tu constante insistencia en el estudio y la formación en general; ¡si no estudian ahora, no lo harán nunca! nos decías con tanta frecuencia, y cuánta razón llevabas...

Te pido también por los sacerdotes mayores, que han dado su vida por nuestra Diócesis y por los que vendrán detrás. Intercede por nosotros ante el Padre Eterno, para que seamos fieles en verdad, para que nos gastemos en el servicio a los demás y en la predicación del Evangelio sin reservas ni condiciones.

Gracias Ángel por esos primeros consejos que recibí de ti cuando con apenas 19 años, tímido y desorientado, llegué al Seminario...Gracias por tu paciencia con nosotros, sólo Dios sabe lo que pasaste por cumplir bien tu papel de formador, tarea nada fácil...Gracias por tus correcciones fraternas cuando no hacíamos las cosas con el mejor de los empeños. Gracias por tu risa “estrepitosa” y tus “aspavientos” cuando veíamos alguna película de humor o te contábamos un chiste por muy malo y simplón que fuese, era imposible estar a tu lado… pero aún así, gracias…Gracias por tu sacerdocio, gracias por tu entrega y disponibilidad, gracias por esos años de formación que tanto nos ayudaron.

En fin, Angelito, y sin poder evitar que las lágrimas bajen por mi rostro, te vuelvo a decir esta noche triste para nosotros, pero para tí, la primera noche en la Casa del Padre; gracias, muchas gracias Ángel, y cuando Dios quiera, nos vemos en el Cielo. Descansa en paz hermano.

14 de junio de 2010

Huellas en la arena.


Durante los años de formación en el Seminario, en una ocasión, uno de los sacerdotes que a comienzo de curso nos predicaba los Ejercicios Espirituales, nos dejó a los seminaristas de entonces, un pequeño poema-reflexión cristiana que llevaba por título “Huellas en la arena”.

En la mañana de ayer domingo, un amigo y su familia, a los que tengo un cariño especial, me regalaron un pequeño cuadro con el mismo poema que años atrás me dejó aquel sacerdote y cuya enseñanza he utilizado estos años en varias ocasiones para hacer ver a muchos, el gran amor del Señor para con nosotros en momentos difíciles, especialmente en aquellos momentos en los que por falta de fe, o más bien, de amor, dejamos de sentir su presencia en nuestras vidas.

Y dice así:


"Una noche tuve un sueño... soñé que estaba caminando por la playa con el Señor y, a través del cielo, pasaban escenas de mi vida.

Por cada escena que pasaba, percibí que quedaban dos pares de pisadas en la arena: unas eran las mías y las otras del Señor.

Cuando la última escena pasó delante nuestro, miré hacia atrás, hacia las pisadas en la arena y noté que muchas veces en el camino de mi vida quedaban sólo un par de pisadas en la arena.

Noté también que eso sucedía en los momentos más difíciles de mi vida. Eso realmente me perturbó y pregunté entonces al Señor: "Señor, Tu me dijiste, cuando resolví seguirte, que andarías conmigo, a lo largo del camino, pero durante los peores momentos de mi vida, había en la arena sólo un par de pisadas. No comprendo porque Tu me dejaste en las horas en que yo más te necesitaba".

Entonces, El, clavando en mi su mirada infinita me contestó: "Mi querido hijo. Yo te he amado y jamás te abandonaría en los momentos más difíciles. Cuando viste en la arena sólo un par de pisadas fue justamente allí donde te cargué en mis brazos".

13 de junio de 2010

Mi perfume para Tí, Señor.


Pasando de la oscuridad al amanecer,
cuando, en mis noches,
destellas como ninguna otra luz;

MI PERFUME PARA TI, SEÑOR.

El de mi arrepentimiento,
consciente de mis errores,
pero sabiendo que me esperas Tú.

El de mi alegría,
dejando el yugo de la tristeza
y participando de la fiesta de tu banquete;

MI PERFUME PARA TI, SEÑOR.

Olvidándome de los pequeños amores
y amando al AMOR que tú me traes.

Soltándome de lo que me hace esclavo
para ser libre al sostenerme de tu mano;

MI PERFUME PARA TI, SEÑOR.

Siendo valiente y mirándote de frente
aunque, los que me rodean,
me juzguen fría y duramente.

Siendo de los tuyos, Señor,
y vertiendo sobre tus pies
las lágrimas de mi vida pasada y tan vacía;

MI PERFUME PARA TI, SEÑOR.

Porque, a cambio de mi vida renovada
me ofreces lo que nadie jamás me ha brindado.

Porque, sin más riqueza que mis pecados,
me pones antes que los que llegaron primero.

Porque, sin haber soñado con un primer lugar
quieres que participe del amor que Dios nos trae.

Mi perfume, por eso y por mucho más,
para Ti, Señor.
Amén.

11 de junio de 2010

Sagrado Corazón de Jesús, en Tí confiamos.


"Nuestro apostolado avanza porque donde Cristo impera

la oración todo lo alcanza, todo lo alcanza.

Qué grande es nuestra alianza, qué hermosa es nuestra bandera,

qué grande es nuestra alianza qué hermosa es nuestra bandera.

Entre sus pliegues tremola promesa de gran valor

hecha un hijo de Loyola, hecha un hijo de Loyola.

Cristo ha de ser, Cristo ha de a ser,el Señor,

de la nación española, de la nación española

Cristo ha de ser el Señor.

Escúchalo, escúchalo Satanás,

que en tu rencor furibundo.

Jamás, jamás lo olvides jamás

jamás, lo olvides jamás, jamás.

Reinarás en España y más que en todo el resto del mundo,

reinarás en España y más que en todo el resto del mundo."

9 de junio de 2010

Enamoradas...



En el mes de julio de 2002 y siendo aún estudiante de Teología, pase unos días con unos amigos en el Monasterio Benedictino de Santo Domingo de Silos, en Burgos, y una de aquellas tardes, el Señor nos brindó la oportunidad de visitar Lerma, y como no, su hoy famoso convento de Ntra. Sra. de la Asunción, de monjas clarisas.

La Madre Verónica Berzosa (actual Madre Abadesa y hermana de Mons. Raúl Berzosa, Obispo auxiliar de Oviedo) a quien pude tratar personalmente cuando era maestra de novicias, nos comentaba por entonces el aumento de vocaciones y lo corto que se les habían quedado los espacios dentro de aquellos muros, hasta el extremo que en las mismas celdas, en lugar de ser individuales como manda la santa regla, habían tenido que colocar literas…

Ya han pasado ocho largos años, y las vocaciones, lejos de disminuir, han ido en aumento, de forma que se ha procedido al desdoblamiento del convento en dos sedes distintas con una misma Madre Abadesa, el convento de Lerma propiamente dicho, con 40 monjas y el recién reconstruido monasterio de San Pedro Regalado, en La Aguilera, cerca de Aranda de Duero, con más de 100 monjas.

Proceden de toda España y de diferentes clases sociales. La edad media es de 35 años, y la gran mayoría poseen títulos universitarios o con años de experiencia en el mundo laboral. Quienes llegaron farmacéuticas, físicas, actrices, publicistas, abogadas, estudiantes, empresarias, empleadas…se levantan ahora a las seis y media de la mañana y dedican seis horas al día a la oración en la clausura del convento.

Chicas como Alejandra, brillante ejecutiva de Arthur Andersen afirma: «Comprendí que luchar por el dinero, la fama y el prestigio social, no era suficiente para dar sentido a toda una vida».

Ante esta efusión de juventud, locura y amor por el Señor, nadie duda que Dios hoy sigue llamando y que no son cosas del pasado…y para ello, están las clarisas de La Aguilera. Que el mundo se entere…

8 de junio de 2010

¿Te aburres en misa?...


Un compañero sacerdote me envió estos seis consejos para no aburrirse en misa. Desde el próximo domingo te animo a poner en práctica el que te parezca más importante y así uno tras otro. Al poco tiempo notarás los resultados y empezarás a disfrutar en verdad del Día del Señor.

1.- Mientras vas a la Iglesia prepara tu corazón. Piensa: “voy a encontrarme con el Señor y con un grupo de hermanos en la fe. Hoy Jesús quiere decirme algo”. Pregúntate: “¿De qué le voy a dar gracias a Dios hoy? ¿Qué llevo para presentarle?”.

2.- Sé puntual y colócate en un sitio próximo al altar. El altar es el centro de nuestra asamblea. No te sientes lejos, separado del resto, una comunidad dispersa no es signo de “comunión”.

3.- Coge en tus manos la hoja de canto que te ofrecen o encuentras en el banco y participa también cantando. El canto cohesiona a la asamblea, nos ayuda a entrar en lo que celebramos y crea un clima de fiesta.

4.- Presta atención a las lecturas y a la predicación del sacerdote. Te encontrarás con sorpresas: con frecuencia Dios nos dice grandes cosas a través de los renglones torcidos de un mal predicador .

5.- Tras haber participado en la comunión eucarística, aprovecha el silencio para hablar con el Señor e interiorizar lo que estás celebrando, dale gracias, programa algo nuevo para la semana que empieza.

6.- No salgas antes de que el sacerdote se retire. Responde desde tu sitio a la invitación del sacerdote a “ir en paz”. Luego, si conoces a alguien, salúdalo y comparte tu alegría cuando llegues a casa.

6 de junio de 2010

Apóstol de Alemania; fiel servidor de su pueblo.


Celebramos hoy también la memoria de San Norberto, cuyo nombre en su origen germano significa; “resplandor del norte”.

Este gran apóstol de Alemania e ilustre fundador de una ínclita Orden religiosa “Los Premostratenses”, nació el año 1080 en la pequeña ciudad de Santes, en los márgenes alemanes del Rhin y no distante de Colonia.

Sus padres, Heribeito y Haduvije, descendían de familias nobles, emparentadas con los antiguos césares. Su cuna se meció sobre ricos tapices y en cuanto tuvo la edad competente fue enviado a las mejores escuelas de la época que en aquellos tiempos estaban en las célebres Abadías regentadas por sabios y prudentes religiosos. Todos pronosticaban un glorioso porvenir para este despierto muchacho que llamaba la atención, no solo por su belleza física, sino sobre todo, por las cualidades de inteligencia y de bondad nada común, que arrastraba a cuantos se acercaban a él.

Ya desde joven, Norberto abrazó la vida religiosa, recibiendo las órdenes menores, incluyendo el subdiaconato. Fue ordenado sacerdote en el año 1115. El Pontífice Gelasio II le concedió licencia para predicar por todos los países, fundando una comunidad en una zona desértica llamada «Premonstré».

El Papa Honorio II aprobó la nueva comunidad, la cual se extendió por varios países. Fue nombrado Arzobispo de Magdeburgo, y San Norberto se dedicó a poner orden en su arquidiócesis, ya que muchos laicos se estaban apoderando de los bienes de la Iglesia y algunos sacerdotes no tenían el debido comportamiento. Sus reformas tuvieron una fuerte oposición. Le inventaron toda clase de calumnias y trataron de levantar al pueblo en su contra. Dos o tres veces el santo obispo estuvo a punto de ser asesinado.

La rebelión llegó a tal extremo que San Norberto tuvo que salirse de Magdeburgo, pero entonces empezaron a suceder tan terribles males en la ciudad, que los ciudadanos fueron a pedirle que regresara y le prometieron ser más obedientes a sus mandatos e instrucciones. En Roma, los enemigos del Papa Inocencio II eligieron un antipapa, llamado Anacleto, expulsando a Inocencio II de la ciudad eterna.

San Norberto convenció al emperador Lotario para que con un gran ejército, fuera a Italia a defender al Pontífice, el cual sin ayuda militar del exterior no podía entrar a Roma. El emperador Lotario, se dirigió con su ejército hacia Italia y en mayo del año 1133 entró a Roma, acompañado de San Norberto y de San Bernardo, y posesionó de nuevo al Pontífice. Terminada esta su última gran acción, el santo se sintió ya sin fuerzas; en 20 años de episcopado había hecho un trabajo como de sesenta años. Su vida fue una entrega a la caridad, a la formación del clero, al apostolado y a la oración.

El 6 de junio de 1134, en Magdeburgo y a los 53 años, el obispo San Norberto, el gran "Maestro" como le llamó San Bernardo, cerraba los ojos a este mundo para siempre y los abría a la gloria eterna.


Oración:

Dios nuestro, que hiciste resplandecer a San Norberto, obispo de tu Iglesia, como un fiel servidor de tu pueblo por su celo pastoral y por su espíritu de oración, concédenos, por sus plegarias, que el rebaño de tus fieles encuentre siempre pastos abundantes de doctrina y pastores según tu corazón. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

5 de junio de 2010

Adoremus in aeternum Sanctissimum Sacramentum.


Sobre la Solemnidad del Corpus Christi, ya el Concilio de Trento (1545-1563), declaró que muy piadosa y religiosamente fuese introducida en la Iglesia de Dios la costumbre, de todos los años, determinado día festivo, se celebre este excelso y Venerable Sacramento con singular veneración y solemnidad; y reverente y honoríficamente sea llevado en procesión por las calles y lugares públicos. En esto, los cristianos atestiguan su gratitud y recuerdo por tan inefable y verdaderamente divino beneficio. Por este Augusto Sacramento, se hace nuevamente presente la victoria y el triunfo de la muerte y resurrección de Nuestro Señor Jesucristo.

El Doctor Angélico, Santo Tomás de Aquino, supo muy bien expresar el misterio y el don que hoy celebramos, al componer el famoso himno “Pange Lingua” que a continuación podemos recitar en castellano.


Que la lengua humana
cante este misterio:
la Preciosa Sangre
y el Preciosa Cuerpo.
Quien nació de Virgen,
Rey del Universo,
por salvar al mundo
dio su Sangre en precio.

Se entregó a nosotros,
se nos dio naciendo
de una casta Virgen;
y, acabado el tiempo,
tras haber sembrado
la Palabra al pueblo,
coronó su obra
con prodigio excelso.

Adorad postrados
este Sacramento,
cesa el viejo rito,
se establece el nuevo;
dudan los sentidos
y el entendimiento;
que la fe los supla
con asentimiento.

Himnos de alabanza,
bendición y obsequio;
por igual la gloria
y el poder y el reino
al eterno Padre
con el Hijo eterno,
y al divino Espíritu
que procede de ellos.
Amén.

4 de junio de 2010

Cómo formar delincuentes...


La revista "Autogestión" publicó hace algunos años, un decálogo de "Cómo formar delincuentes", redactado por la policía de Washington tras realizar estudios basados en su abundante experiencia en la delincuencia juvenil, y como he tenido la suerte de tratar a un buen número de familias en estos pocos años que llevo de ministerio sacerdotal, y he visto de todo..., ya que de todo hay en la viña del Señor... me parece acertado exponerlos:



1. Comience desde la infancia dando a su hijo todo lo que le pida. Así crecerá convencido de que el mundo entero le pertenece.

2. No le dé ninguna educación espiritual. Espere que alcance la mayoría de edad para que pueda decidir libremente.

3. Cuando diga palabrotas, ríaselas. Esto le animará a hacer más cosas "graciosas".

4. No le reprenda nunca ni le diga está mal algo de lo que hace. Podría crearle complejos de culpabilidad.

5. Recoja todo lo que él deja tirado: libros, zapatos, ropa, juguetes,... Hágaselo todo, así se acostumbrará a cargar la responsabilidad sobre los demás.

6. Déjele leer todo lo que caiga en sus manos. Cuide de que sus platos, cubiertos y vasos estén esterilizados, pero deje que su mente se llene de basura.

7. Dispute y riña a menudo con su cónyuge en presencia del niño. Así no se sorprenderá ni le dolerá demasiado el día en que la familia quede destrozada para siempre.

8. Dele todo el dinero que quiera gastar, no vaya a sospechar que para disponer de dinero es necesario trabajar.

9. Satisfaga todos sus deseos, apetitos, comodidades y placeres. El sacrificio y la austeridad podría producirle frustraciones.

10. Póngase de su parte en cualquier conflicto que tenga con sus profesores, vecinos, etc. Piense que todos ellos tienen prejuicios contra su hijo y que de verdad quieren fastidiarle.

31 de mayo de 2010

MAGNIFICAT.



Se termina el mes de Mayo, un mes desde siempre dedicado a la Virgen y tan querido por el pueblo de Dios. Hoy, en esta fiesta de la Visitación de Nuestra Señora a su prima Isabel, entonamos con toda la Iglesia, el canto que María proclamó al Señor:



Proclama mi alma la grandeza del Señor,
se alegra mi espíritu en Dios mi Salvador,
porque ha mirado la humillación de su esclava.

Desde ahora me felicitarán todas las generaciones
porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí.
Su nombre es Santo y su misericordia llega a sus fieles
de generación en generación.

Él hace proezas con su brazo,
dispersa a los soberbios de corazón.
Derriba del trono a los poderosos
y enaltece a los humildes.
A los hambrientos los colma de bienes
y a los ricos despide vacíos.

Auxilia a Israel su siervo,
acordándose de la misericordia,
como lo había prometido a nuestros padres
en favor de Abrahán y su descendencia por siempre.
Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo
como era en principio ahora y siempre
por los siglos de los siglos.
Amen.

25 de mayo de 2010

Su ruego fue escuchado...



Hace tres días, fallecía Don Francisco, un compañero sacerdote, al que tuve la suerte de tratar cada lunes durante tres años, y al que tuve la dicha de acompañar por la noche en el hospital, los últimos días de su corta pero devastadora enfermedad.

La siguiente oración, que a continuación comparto con todos vosotros, y que desconocía, me la entregaron esta tarde, y aunque bien es verdad, que Don Francisco no le pidió al Señor la fuerza para conquistar, ni tampoco riquezas, ni tener de todo para ser feliz, sí que tuvo todo lo que había esperado, como nos dice la oración. Y con la certeza y el conocimiento pleno de saber que ya todo se acababa, que llegaba a su fin, que era cuestión de días o tal vez de horas, vivió el tramo final de su enfermedad, pero siempre con la santa paz de saberse amado por Dios, de saber que no todo terminaba realmente, sino que ahora todo comenzaba, y que tanto esperaba; poder contemplar ya y por toda una eternidad, el rostro amoroso de Aquel que lo llamó, se fío de él y le concedió tan sublime ministerio. Por eso, puedo decir esta noche, que su ruego fue escuchado...

"Ora pro me", fueron las últimas palabras que le dije al salir de su habitación en el hospital. Ahora, con más razón, le vuelvo a pedir; Don Francisco, "ora pro me", "ora pro nobis"... desde la Casa del Padre.



Pedí a Dios la fuerza de conquistar,
y el Señor me hizo débil
para enseñarme a obedecer.

Pedí que me ayudase a hacer cosas mayores,
y el Señor hizo que enfermara
para hacer cosas mejores.

Pedí riquezas para ser feliz,
y me dio la pobreza
para que fuese bueno.

Pedí tener de todo para gozar de la vida
y tuve la vida
para poder gozar todo.

No tuve nada de lo que había pedido,
pero tuve todo lo que había esperado,
y fui entre todos los hombres
el más generosamente beneficiado.

16 de mayo de 2010

¡DÉJANOS LA PUERTA ABIERTA, SEÑOR!



Para gozar contigo, en la presencia de Dios
cantando y proclamando,
con los ángeles y mil coros celestiales,
que eres Santo y Dios,
Dios y Santo,
eternamente santo por los siglos de los siglos.

¡DÉJANOS LA PUERTA ABIERTA, SEÑOR!

Y, después de entrar Tú en el reino de los cielos,
comprender esperando
que, un día también nosotros,
tendremos un lugar en algún rincón eterno.
Y, al contemplar la grandeza de Dios,
festejar, en la gloria de ese inmenso cielo,
que ha merecido la pena ser de los tuyos.
permanecer firmes en tus caminos.
guardar tu nombre y tu memoria.
meditar tu Palabra y tu mensaje.
soñar con ese mundo tan diferente al nuestro.

¡DÉJANOS LA PUERTA ABIERTA, SEÑOR!

Que no la cierre el viento del camino fácil.
Que no la empuje nuestra falta de fe.
Que no la obstruya nuestro afán de tener aquí.

¡DÉJANOS LA PUERTA ABIERTA, SEÑOR!

Para vivir y morar contigo.
Para amar y vivir junto a Dios.
Para sentir el soplo eterno del Espíritu.
Para gozar en el regazo de María Virgen.

¡NO NOS CIERRES LA PUERTA DEL CIELO, SEÑOR!

14 de mayo de 2010

Consagración de los sacerdotes al Inmaculado Corazón de María.



ORACIÓN DEL SANTO PADRE BENEDICTO XVI.

Fátima, miércoles 12 de mayo de 2010.


"Madre Inmaculada, en este lugar de gracia,
convocados por el amor de tu Hijo Jesús,
Sumo y Eterno Sacerdote,
nosotros, hijos en el Hijo y sacerdotes suyos,
nos consagramos a tu Corazón materno,
para cumplir fielmente la voluntad del Padre.

Somos conscientes de que, sin Jesús,
no podemos hacer nada (cfr. Jn 15,5)
y de que, sólo por Él, con Él y en Él,
seremos instrumentos de salvación para el mundo.

Esposa del Espíritu Santo,
alcánzanos el don inestimable
de la transformación en Cristo.

Por la misma potencia del Espíritu
que, extendiendo su sombra sobre Ti,
te hizo Madre del Salvador,
ayúdanos para que Cristo, tu Hijo,
nazca también en nosotros.

Y, de este modo,
la Iglesia pueda ser renovada
por santos sacerdotes,
transfigurados por la gracia de Aquel
que hace nuevas todas las cosas.

Madre de Misericordia,
ha sido tu Hijo Jesús
quien nos ha llamadoa ser como Él:
luz del mundo y sal de la tierra(cfr. Mt 5,13-14).
Ayúdanos,con tu poderosa intercesión,
a no desmerecer esta vocación sublime,
a no ceder a nuestros egoísmos,
ni a las lisonjas del mundo,
ni a las tentaciones del Maligno.

Presérvanos con tu pureza,
custódianos con tu humildad
y rodéanos con tu amor maternal,
que se refleja en tantas almas consagradas a ti
y que son para nosotros
auténticas madres espirituales.
Madre de la Iglesia,
nosotros, sacerdotes,
queremos ser pastores
que no se apacientan a sí mismos,
sino que se entregan a Dios por los hermanos,
encontrando la felicidad en esto.
Queremos cada día repetir humildemente
no sólo de palabra sino con la vida,
nuestro “aquí estoy”.

Guiados por ti,
queremos ser Apóstoles de la Divina Misericordia,
llenos de gozo por poder celebrar diariamente
el Santo Sacrificio del Altar
y ofrecer a todos los que nos lo pidan
el sacramento de la Reconciliación.

Abogada y Mediadora de la gracia,
tu que estas unida
a la única mediación universal de Cristo,
pide a Dios, para nosotros,
un corazón completamente renovado,
que ame a Dios con todas sus fuerzas
y sirva a la humanidad como tú lo hiciste.

Repite al Señor esa eficaz palabra tuya:“no les queda vino” (Jn 2,3),
para que el Padre y el Hijo derramen sobre nosotros,
como una nueva efusión,
el Espíritu Santo.

Lleno de admiración y de gratitud
por tu presencia continua entre nosotros,
en nombre de todos los sacerdotes,
también yo quiero exclamar:“¿quién soy yo para que me visite
la Madre de mi Señor? (Lc 1,43).
Madre nuestra desde siempre,
no te canses de “visitarnos”,
consolarnos, sostenernos.

Ven en nuestra ayuda
y líbranos de todos los peligros
que nos acechan.

Con este acto de ofrecimiento y consagración,
queremos acogerte de un modo más profundo y radical,
para siempre y totalmente,
en nuestra existencia humana y sacerdotal.

Que tu presencia haga reverdecer el desierto
de nuestras soledades
y brillar el sol en nuestras tinieblas,
haga que torne la calma después de la tempestad,
para que todo hombre vea la salvación del Señor,
que tiene el nombre y el rostro de Jesús,
reflejado en nuestros corazones,
unidos para siempre al tuyo.
Así sea".

13 de mayo de 2010

Bajó de los cielos a Cova da Iria...


El 13 de mayo de 1917, en Fátima (Portugal), tres pastorcitos, Lucia Dos Santos, de 10 años; y sus primos Francisco y Jacinta Marto, de 9 y 7 años respectivamente, después de haber sido preparados por el ángel de Portugal, reciben la visita de la Madre del Cielo, María Santísima, quien se da a conocer como La Virgen del Rosario y les muestra su Inmaculado Corazón.
Juan Pablo II expresó numerosas veces, que la visita de la Virgen y sus mensajes en Fátima son de gran trascendencia para toda la humanidad. El se reconocía como el Papa de los mensajes, el que debía guiar a la Iglesia en tiempo de crisis. El puso, tanto la bala que traspasó su cuerpo en el atentado del 1981, como su anillo papal, a los pies de la Virgen de Fátima. El beatificó a dos de los videntes, el peregrinó a Fátima tres veces, consagró el mundo al Inmaculado Corazón de María según ella pidió, elevó la fiesta del Corazón Inmaculado de María a Memoria Obligatoria. Es hora, por tanto, de abrir el corazón a nuestra Santísima Madre.


Cronología de Fátima:

13 de mayo de 1917 -Primera aparición de la Virgen a los tres pastorcitos en la Cova da Iria (Fátima).

13 de octubre de 1917 -Ultima aparición de la Virgen a los tres pastorcitos y milagro del sol.

28 de abril de 1919 -Se inicia la construcción de la Capillita de las Apariciones.

13 de octubre de 1921 -Se permite por primera vez celebrar la Santa Misa.

13 de octubre de 1930 -El obispo de Leira declara dignas de fe las apariciones y autoriza el culto de Nuestra Señora de Fátima.

13 de mayo de 1931 -Primera consagración de Portugal al Inmaculado Corazón de María, hecha por el Episcopado Portugués, siguiendo el mensaje de Fátima.

31 de octubre de 1942 -Pío XII, hablando en portugués por la radio, consagra el mundo al Inmaculado Corazón de María, haciendo mención velada de Rusia, según pedido por Nuestra Señora.

13 de mayo de 1946 -La estatua de Nuestra Señora de Fátima ubicada en la capillita es coronada por el Cardenal Marsella, Legado Pontificio. La corona fue ofrecida por las mujeres portuguesas en agradecimiento por haber librado a Portugal de la Segunda Guerra Mundial.

13 de mayo de 1967 -El Santo Padre Pablo VI viaja a Fátima en el cincuentenario de la primera aparición para pedir la paz del mundo y la unidad de la Iglesia.

12-13 de mayo, de 1982 -El Santo Padre Juan Pablo II viaja a Fátima como peregrino para agradecer el haber salido bien del brutal atentado sufrido exactamente un año antes en la plaza de San Pedro (13 de mayo de 1981) y de rodillas consagra la Iglesia, los hombres y los pueblos, al Inmaculado Corazón de María, haciendo veladamente mención de Rusia.

25 de marzo de 1984 -En la Plaza de San Pedro, delante de la Imagen de la Virgen, Juan Pablo II consagra una vez más, el mundo al Inmaculado Corazón de María, en unión con todos los obispos del mundo que previamente habían sido notificados para que se uniesen con Su Santidad en esta consagración. Mas tarde Lucía confirma que esta consagración satisface la petición hecha por la Virgen.

12 al 13 de mayo de 1991 -El Santo Padre Juan Pablo II vuelve a Fátima por segunda vez como peregrino, en el 10mo aniversario de su atentado.

13 de mayo, del 2000 - El Santo Padre Juan Pablo II, en su tercera visita a Fátima y ante más de 1 millón de peregrinos, beatifica a Francisco y Jacinta, y revela la tercera parte del "secreto de Fátima". Un momento histórico de gran trascendencia. El Papa confirma una vez más la importancia de los mensajes y de la santidad heroica de los niños videntes. Los presenta como importantísimo ejemplo oración, amor y penitencia.
13 de mayo de 2010- El Santo Padre Benedicto XVI, en su primera visita a Portugal, y con motivo del 10º aniversario de la beatificación de dos de los tres pastorcitos de Fátima, preside en la explanada del santuario la Eucaristía ante más de medio millón de personas.


Oración: ¡Oh María que nos regalaste en Cova da Iría tu Corazón Inmaculado!. Enséñanos los secretos que El esconde, para que conociéndolos podamos imitarlo, y cabizbajos pidamos perdón por lo poco que nos parecemos a ti. Haznos pequeños para que veamos el Cielo. Amén.


Oración de los pastorcitos: Oh Dios mío, yo creo, espero, adoro y os amo. Y os pido perdón por todos los que no creen, no esperan, no adoran y no os aman.Santísima Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo, os adoro profundamente, y os ofrezco el Preciosísimo Cuerpo, Alma, Sangre y Divinidad de Tu Amadísimo Hijo, Nuestro Señor Jesucristo, presente en todos los Tabernáculos de la tierra, en expiación por los ultrajes, sacrilegios e indiferencias con las que El mismo es ofendido. Y por los méritos infinitos del Sagrado Corazón de Jesús y por la intercesión del Inmaculado Corazón de María, te pido por la conversión de todos los pecadores. Amén.

11 de mayo de 2010

Aunque se tenga todo, si falta el amor...


Hace como cosa de un mes, una chica me hablaba de su ruptura matrimonial, y me decía con lágrimas en los ojos estas palabras que no he podido olvidar; “en mi casa, cuando el hambre entró por la puerta, el amor salió por la ventana”.

Ya sé que no es tu caso, J.A., y que la situación es totalmente distinta, pero he estado pensando en lo que me contabas esta tarde.

Ciertamente, en tu casa el hambre no entró por la puerta, pues lo tenían todo..., pero si es verdad, que si el amor no salió por la ventana, se tuvo entonces que esfumar por la chimenea del salón…

A veces uno cree tenerlo todo, y se cree eso, pues materialmente hablando es verdad, que lo tiene todo, o casi todo…pero en realidad, le falta lo más importante; el amor, el diálogo, la sinceridad, el saber pedir perdón, lo siento, me equivoqué…

Ya sé que no es tarea fácil, y que esta vida es como una rosa, una de las flores más hermosas, pero que no es solo flor y buen olor, tiene espinas y tantas… y como duele si te pinchan…y sin embargo, el encanto de las mismas es que siendo tan hermosas, no conocen que lo son…

Igual pasa con el amor, es cosa de dos, y siendo tan bello, no se da uno cuenta de lo que es, hasta que se muere..., entonces pasa a dormir el sueño eterno de los justos…

Como me decía un señor hace poco, y no le faltaba razón; “ la vida es como un vals que hay que saber bailar antes que acabe la música”. La vida es hermosa, y hay que saber vivirla antes que acabe; el amor es bello, pero hay que saber usarlo…sin intereses, sin medias tintas, sin te doy casi todo pero me reservo algo… antes de que se pase, como el arroz…

El verdadero amor cristiano, y en palabras de San Pablo a los Corintios; “todo lo excusa, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta. El amor, no pasa nunca”, pero las cosas han sido así, algún día lo entenderás, sólo Dios lo sabe, y tanto... Mucho ánimo J.A., y que Dios te bendiga.

10 de mayo de 2010

Gracias por tu Amor...


Hoy, como cada 10 de mayo, los sacerdotes españoles, hemos celebrado a San Juan de Ávila, patrón del clero español (Almodóvar del Campo, 1499 - Montilla (Córdoba), 1569).

En mi diócesis, ha sido una jornada llena de agradecimiento al Señor por la vida de varios sacerdotes que este año celebran sus bodas de plata y oro sacerdotales. ¡Felicidades a todos hermanos! … y gracias de todo corazón.

También hemos recordado a los sacerdotes ausentes; a los enfermos, impedidos y que tanto sirvieron a nuestra Iglesia diocesana, y como no, un recuerdo especial para los que ya no están con nosotros, y han celebrado este día desde la Casa del Padre.

Hoy ha sido un día de agradecimiento, un día de Acción de Gracias por tantos y tantos beneficios. Un día, y como nos decía el Sr Obispo a todos los sacerdotes en la homilía, para volver al Amor primero, a ese AMOR que nos llamó, se fío plenamente de nosotros y nos confió tan sublime ministerio.

Gracias Señor, gracias por tu Amor…

9 de mayo de 2010

En la Misa recuérdanos Tú...


En la Misa Jesús, te queremos recordar, en la Misa recuérdanos Tú...

Así dice el estribillo de la canción, que han estado ensayando los niños de 1ª Comunión en la parroquia, como canto de entrada para las diversas celebraciones en las que recibirán o han recibido ya por vez primera, a Jesús Sacramentado.

Y digo diversas celebraciones, porque ya he tenido tres, y aún me queda por celebrar otras cuatro eucaristías, sólo de Primera Comunión. No creo que hacer una celebración con 120 niños a la vez, sea lo más idóneo, más bien, sería una auténtica locura..., en primer lugar para los niños, para todos los que de verdad quieren participan y como no, para el propio sacerdote.

Y es que en la Misa Jesús, te queremos recordar... pero no sólo en la Misa, sino en toda nuestra vida; en la calle, en el colegio, en el trabajo, paseando, con los amigos...

En la Misa Jesús, te queremos recordar..., pero creo que sería mejor decir, en la Misa recuérdanos Tú que somos un poco despistados, que con frecuencia nos olvidamos y apartamos de Tí,...que nos falta mucho amor...

Recuérdanos Jesús, que tenemos que ser cada día más santos, más alegres, reflejando con nuestra sonrisa, con toda nuestra vida, el gozo de la Pascua, la alegría de tu resurrección...

Recuérdanos Jesús, que en el amor a Dios, va siempre unido el amor al hermano, al prójimo, al próximo, al que está a nuestro lado necesitado, aunque muchas veces no nos damos cuenta, o no queremos...
Recuérdanos Tú, Jesús, que tenemos que ser más comprometidos con nuestra Madre la Iglesia...,que tenemos que quererla, respetarla, amarla,..aunque esté manchada por el pecado de sus miembros...,

Recuérdanos, y recuerda a los niños que han recibido la Primera Comunión, aunque para algunos, por no decir muchos, tal vez sea la última...,y aunque así sea, que sepan que Tú estas siempre con ellos, con nosotros, todos los días..., pero que respetas la libertad del ser humano... aunque bien sabemos, que Tú nunca te cansas de esperar...

Sí, Señor Jesús, recuerda a todos estos pequeños, a los que hoy te han recibido por primera vez, el fin de semana pasado, hace quince días, y a los que vendrán en las próximas semanas, que Tú los quieres con locura, que los recuerdas de verdad...que Tú nunca te cansas de esperar...

Que el mejor regalo que hemos recibido en la vida, lo has sido Tú...porque Tú, como el mejor de los amigos, nunca te cansas de esperar...



"Ven, oh Jesús bondadoso,
a mi tierno corazón,
dame un beso amoroso
de Primera Comunión".

8 de mayo de 2010

En el camino de la vida...


Hace unos días, mientras hacía la oración de la tarde, agradecía al Señor, cómo en el camino de la vida, me he ido encontrando a tanta gente que de una forma u otra, han marcado mi vida y ministerio sacerdotal.

Siempre hay gente nueva, nuevos rostros, que se unen a los viejos amigos, a los de siempre, a los de hace cuatro años, dos o uno. ¿Será casualidad?, je, je, porque los nombres de estos nuevos rostros comienzan todos por A. Sí por A. Y por A comienzan también las palabras; Amor, Amistad, Alegría y Acogida.

Y ahora, en esta mañana de sábado, agradezco al Señor y a nuestra Madre la Virgen, el que anoche haya estado cenando en casa de A. y A., unos amigos encantadores, no de serpientes, sino de dos “fierillas” que tienen...gracias amigos.

Hace algunas semanas, A se acercó a mí, me sorprendió ciertamente. Descubrí a una persona estupenda, a un padre ejemplar..., siempre estaré ahí… gracias.

Y esta semana, vino a verme A., con quien he estado hablando largo rato. Gente buena, sencilla, extraordinaria…, no podía ser menos, ¿verdad?, gracias.

No creo en la casualidad. Creo que Dios, como Padre bueno, nos concede en cada momento lo que mejor nos conviene, y entre otras, nos pone a los demás en el camino de la vida, incluso a los que menos pensamos...no se a quien se le ha ocurrido decir que los sacerdotes estamos solos...

Es el Señor, el que nos anima a vivir en el Amor, a ser portadores de Alegría, a sembrar la semilla de la Amistad, teniendo siempre una actitud de Acogida.

Porque cada persona que pasa en nuestra vida es única. Dejan un poco de sí y se llevan un poco de nosotros. Habrá de los que se llevarán mucho, pero no habrá de los que no nos dejarán nada.

Estamos en las manos de Dios, y nos sabemos amados por Él. El nos exige como buen Padre, pero nos da siempre a manos llenas, el ciento por uno y luego…sí, la vida eterna.

El quiere lo mejor para nosotros. Sí, lo mejor, aunque no lo parezca, y todo, porque nos ama. Dios escribe así, derecho pero en renglones torcidos, y no utiliza pluma, que utiliza la pata de la mesa, para que veamos bien que es Él el que escribe y no otro.

Esta es la prueba evidente amigos, de que en esta vida, en este mundo nuestro, las personas no nos encontramos por pura casualidad...

7 de mayo de 2010

Sacerdotes llenos de esperanza...


Monseñor Demetrio Fernández, Obispo de Córdoba, dijo a los sacerdotes en la celebración anual de San Juan de Ávila, que deben ser «santos» y no «meros funcionarios» a la hora de ejercer su labor pastoral.

En su homilía pronunciada en la Catedral de Córdoba, Monseñor Fernández dijo a los sacerdotes que, para cumplir con la "sagrada misión" que Jesucristo les ha confiado, "es preciso que planteemos nuestra vida en clave de santidad. No somos meros funcionarios, que cumplen su oficio a unas horas y con unas tareas concretas".

Esto implica hacer de su existencia "una donación sin reservas, a tiempo completo, siguiendo a Jesucristo pobre, casto y obediente, y dejando que nuestra vida se consuma por la caridad pastoral en el servicio a los hermanos".

Ello se hace aún más necesario ahora, cuando se viven "tiempos recios", en los que los sacerdotes están llamados a actuar "como atalayas, como centinelas, como capitanes de la civilización del amor", ya que "nuestra época necesita santos, necesita santos sacerdotes".

De hecho, según subrayó el Obispo de Córdoba, "serán los sacerdotes santos los que transformarán el mundo desde dentro, pues de la santidad del sacerdote depende sobre todo el fruto de su ministerio. Este año sacerdotal ha sido convocado para que los sacerdotes recuperemos cada vez más este norte, y a la pregunta que tantos se plantean sobre el tipo de sacerdote que necesita hoy nuestra Iglesia y nuestro mundo, respondamos con toda claridad: La Iglesia hoy necesita sacerdotes santos, el mundo de hoy necesita sacerdotes santos".

Éstos, según detalló, deben ser "sacerdotes con una fuerte experiencia de Dios, alimentada continuamente en la oración abundante. Con una entrega total de sus vidas, desprendidos de todo, incluso de sí mismos. Con una disponibilidad misionera para evangelizar donde sea necesario. Sacerdotes que viven con gozo la comunión eclesial, que aman al Papa y siguen su magisterio y su disciplina. Sacerdotes llenos de esperanza y, por tanto, capaces de levantar la esperanza de los hombres de nuestro tiempo".

Al mismo tiempo, el prelado consideró igualmente preciso "reafirmar, también en nuestros días, el valor del celibato sagrado, que en la Iglesia latina es un carisma requerido por el Orden sagrado y que las Iglesias orientales tienen en grandísima consideración". (Información extraída de InfoCatólica).

El mundo que vamos a dejar...


Leopoldo Abadía, ingeniero industrial, escritor y profesor español (Zaragoza, 1933), autor de "La crisis Ninja", nos comenta con uno de sus peculiares artículos, el mundo que dejaremos a los que vienen detrás. Ciertamente, este problema cualquier sociólogo lo podría describir de una forma más “diplomática”, con un lenguaje menos coloquial y llano, pero creo que no de forma tan sensata como el autor lo hace aqui. Da que pensar… y mucho.

“Me escribe un amigo diciendo que está muy preocupado por el futuro de sus nietos. Que no sabe qué hacer: si dejarles herencia para que estudien o gastarse el dinero con su mujer y que "Dios les coja confesados".

Lo de que Dios les coja confesados es un buen deseo, pero me parece que no tiene que ver con su preocupación. En muchas conferencias, se levanta una señora (esto es pregunta de señoras) y dice esa frase que me a mí me hace tanta gracia: "¿qué mundo les vamos a dejar a nuestros hijos?" Ahora, como me ven mayor y ven que mis hijos ya están crecidos y que se manejan bien por el mundo, me suelen decir "¿qué mundo les vamos a dejar a nuestros nietos?"

Yo suelo tener una contestación, de la que cada vez estoy más convencido: "¡y a mí, ¿qué me importa?!" Quizá suena un poco mal, pero es que, realmente, me importa muy poco.

Yo era hijo único. Ahora, cuando me reúno con los otros 64 miembros de mi familia directa, pienso lo que dirían mis padres, si me vieran, porque de 1 a 65 hay mucha gente. Por lo menos, 64.

Mis padres fueron un modelo para mí. Se preocuparon mucho por mis cosas, me animaron a estudiar fuera de casa (cosa fundamental, de la que hablaré otro día, que te ayuda a quitarte la boina y a descubrir que hay otros mundos fuera de tu pueblo, de tu calle y de tu piso), se volcaron para que fuera feliz. Y me exigieron mucho.

Pero ¿qué mundo me dejaron? Pues mirad, me dejaron:

1. La guerra civil española
2. La segunda guerra mundial
3. Las dos bombas atómicas
4. Corea
5. Vietnam
6. Los Balcanes
7. Afganistán
8. Irak
9. Internet
10. La globalización

Y no sigo, porque ésta es la lista que me ha salido de un tirón, sin pensar. Si pienso un poco, escribo un libro. ¿Vosotros creéis que mis padres pensaban en el mundo que me iban a dejar? ¡Si no se lo podían imaginar!

Lo que sí hicieron fue algo que nunca les agradeceré bastante: intentar darme una muy buena formación. Si no la adquirí, fue culpa mía.

Eso es lo que yo quiero dejar a mis hijos, porque si me pongo a pensar en lo que va a pasar en el futuro, me entrará la depre y además, no servirá para nada, porque no les ayudaré en lo más mínimo.

A mí me gustaría que mis hijos y los hijos de ese señor que me ha escrito y los tuyos y los de los demás, fuesen gente responsable, sana, de mirada limpia, honrados, no murmuradores, sinceros, leales,.Lo que por ahí se llama "buena gente".

Porque si son buena gente harán un mundo bueno. Y harán negocios sanos. Y, si son capitalistas, demostrarán con sus hechos que el capitalismo es sano. (Si son mala gente, demostrarán con sus hechos que el capitalismo es sano, pero que ellos son unos sinvergüenzas.)

Por tanto, menos preocuparse por los hijos y más darles una buena formación: que sepan distinguir el bien del mal, que no digan que todo vale, que piensen en los demás, que sean generosos.En estos puntos suspensivos podéis poner todas las cosas buenas que se os ocurran.

Al acabar una conferencia la semana pasada, se me acercó una señora joven con dos hijos pequeños. Como también aquel día me habían preguntado lo del mundo que les vamos a dejar a nuestros hijos, ella me dijo que le preocupaba mucho más qué hijos íbamos a dejar a este mundo.

A la señora joven le sobraba sabiduría, y me hizo pensar. Y volví a darme cuenta de la importancia de los padres. Porque es fácil eso de pensar en el mundo, en el futuro, en lo mal que está todo, pero mientras los padres no se den cuenta de que los hijos son cosa suya y de que si salen bien, la responsabilidad es un 97% suya y si salen mal, también, no arreglaremos las cosas.

Y el Gobierno y las Autonomías se agotarán haciendo Planes de Educación, quitando la asignatura de Filosofía y volviéndola a poner, añadiendo la asignatura de Historia de mi pueblo (por aquello de pensar en grande) o quitándola, diciendo que hay que saber inglés y todas estas cosas.

Pero lo fundamental es lo otro: los padres. Ya sé que todos tienen mucho trabajo, que las cosas ya no son como antes, que el padre y la madre llegan cansados a casa, que mientras llegan, los hijos ven la tele basura, que lo de la libertad es lo que se lleva, que la autoridad de los padres es cosa del siglo pasado. Lo sé todo. TODO. Pero no vaya a ser que como lo sabemos todo, no hagamos NADA.

P.S.
1. No he hablado de los nietos, porque para eso tienen a sus padres.
2. Yo, con mis nietos, a merendar y a decir tonterías y a reírnos, y a contarles las notas que sacaba su padre cuando era pequeño.
3. Y así, además de divertirme, quizá también ayudo a formarles“.

4 de mayo de 2010

No estamos solos...ustedes tampoco.

Ahora es el tiempo de los santos.


Hace unos días, un amigo sacerdote me envió una bonita homilía, pronunciada por el Padre Roger Landry, sacerdote norteamericano, sobre los recientes escándalos de abusos a menores en el seno de la Iglesia Católica y la actitud de los católicos ante tales situaciones. Sin justificar tales hechos, la homilía aporta luz y esperanza. Al ser demasiado larga, he optado por abreviarla lo mejor posible, de forma que no se desvirtúe el mensaje central, para que como buenos católicos, y a pesar del pecado de algunos miembros, sigamos con fidelidad a Cristo en su Cuerpo que es la Iglesia.

“…Los tiempos actuales, son tiempos duros para ser sacerdote hoy. Son tiempos duros para ser católicos hoy. Pero también son tiempos magníficos para ser un sacerdote hoy y tiempos magníficos para ser católicos hoy. Jesús dice en las bienaventuranzas: “Bienaventurados serán cuando los injurien, y los persigan y digan con mentira toda clase de mal contra ustedes por mi causa. Alégrense y regocíjense, porque su recompensa será grande en los cielos; pues de la misma manera persiguieron a los profetas anteriores a ustedes.”

Yo he experimentado de primera mano esta bienaventuranza, al igual que otros sacerdotes que conozco. A principios de esta semana, cuando termine de hacer ejercicio en un gimnasio local, salía yo del vestíbulo con mi traje negro de clérigo. Una madre, apenas me vio, apresuradamente aparto a sus hijos del camino y los protegió de mí mientras yo pasaba. Me miro cuando pase y cuando me había alejado lo suficiente, respiro aliviada y soltó a sus hijos. ¡Como si yo fuera a atacarlos a mitad de la tarde en un club deportivo!

Pero mientras que todos nosotros quizá tengamos que padecer tales insultos y falsedades por causa de Cristo, de hecho debemos regocijarnos. Es un tiempo fantástico para ser cristianos hoy, porque es un tiempo en el que Dios realmente necesita de nosotros para mostrar Su verdadero rostro. En tiempos pasados, la Iglesia era respetada. Los sacerdotes eran respetados. La Iglesia tenía reputación de santidad y bondad. Pero ya no es así.

Hay que ser un verdadero hombre y una verdadera mujer para mantenerse a flote y nadar contra la corriente que se mueve en oposición a la Iglesia. Hay que ser un verdadero hombre y una verdadera mujer para reconocer que cuando se nada contra la corriente de las críticas, estamos más seguros que cuando permanecemos adheridos a la Roca sobre la que Cristo fundo su Iglesia. Este es uno de esos tiempos. Es uno de los grandes momentos para ser cristianos.

Algunas personas predicen que en esta región la Iglesia pasará tiempos difíciles y quizá sea así, pero la Iglesia sobrevivirá, porque el Señor se asegurará que sobreviva. Una de las más grandes réplicas en la historia sucedió justamente hace unos 200 años. El emperador francés Napoleón engullía con sus ejércitos a los países de Europa con la intención final de dominar totalmente el mundo. En aquel entonces dijo una vez al Cardenal Consalvi: “Voy a destruir su Iglesia”, y el Cardenal le contesto: “No, no podrá”. Napoleón, le dijo otra vez: “Voy a destruir su Iglesia”, y el Cardenal le volvió a repetir confiado: “No, no podrá. ¡Ni siquiera nosotros hemos podido hacerlo!”. Si los malos papas, los sacerdotes infieles y miles de pecadores en la Iglesia no han tenido éxito en destruirla desde su interior, ¿cómo lo harán desde el exterior?.

El Cardenal apuntaba a una verdad crucial. Cristo nunca permitirá que Su Iglesia fracase. Él prometió que las puertas del infierno no prevalecerían sobre Su Iglesia, que la barca de Pedro, la Iglesia que navega en el tiempo hacia su puerto eterno en el cielo, nunca se volcara, no porque aquellos que van en ella no cometan todos los pecados posibles para hundirla, sino porque Cristo, que también está en la barca, nunca permitirá que esto suceda. Cristo sigue en la barca y Él nunca la abandonará.

La magnitud de este escándalo (hablando sobre los casos de pedofilia) podría ser tal, que de ahora en adelante ustedes encuentren difícil confiar en los sacerdotes de la misma manera como lo hicieron en el pasado. Esto puede suceder y podría no ser tan malo. ¡Pero nunca pierdan la confianza en el Señor! ¡Es Su Iglesia! Aún cuando algunos de Sus elegidos lo hayan traicionado, Él llamará a otros que serán fieles, que los servirán a ustedes con el amor que merecen ser servidos, tal como ocurrió después de la muerte de Judas, cuando los once apóstoles se pusieron de acuerdo y permitieron que el Señor eligiera a alguien que tomara el lugar de Judas y escogieron al hombre que terminó siendo San Matías, quien proclamó fielmente el Evangelio hasta ser martirizado por él.

¡Este es un tiempo en el que todos nosotros necesitamos concentrarnos aún más en la santidad! ¡Estamos llamados a ser santos y cuanto necesita nuestra sociedad ver ese rostro hermoso y radiante de la Iglesia!. Ustedes son parte de la solución, una parte crucial de la solución. Y cuando caminen al frente hoy para recibir de las manos ungidas de este sacerdote el Sagrado Cuerpo del Señor, pídanle a Él que los llene de un deseo real de santidad, un deseo real de mostrar Su auténtico rostro.

Una de las razones por las que yo estoy aquí como sacerdote para ustedes hoy es porque siendo joven, me impresionaron negativamente algunos de los sacerdotes que conocí. Los veía celebrar la Misa y casi sin reverencia alguna dejaban caer el Cuerpo del Señor en la patena, como si tuvieran en sus manos algo de poco valor en vez de al Creador y Salvador de todos, en vez de a MI Creador y Salvador. Recuerdo haberle dicho al Señor, reiterando mi deseo de ser sacerdote: “¡Señor, por favor, déjame ser sacerdote para que pueda tratarte como Tú mereces!” Eso me dio un ardiente deseo de servir al Señor.

Quizá este escándalo les permita a ustedes hacer lo mismo. Este escándalo puede ser algo que los conduzca por el camino del suicidio espiritual o algo que los inspire a decir, finalmente, “Quiero ser santo, para que yo y la Iglesia podamos glorificar tu nombre como Tú lo mereces, para que otros puedan encontrarte en el amor y la salvación que yo te he encontrado.” Jesús esta con nosotros, como lo prometió, hasta el final de los tiempos. Él sigue en la barca.

Tal como a partir de la traición de Judas, Él alcanzó la más grande victoria en la historia del mundo, nuestra salvación por medio de Su Pasión, muerte y Resurrección, también a través de este episodio Él puede traer y quiere traer un nuevo renacimiento de la santidad, para lanzar unos nuevos Hechos de los Apóstoles en el siglo XXI, con cada uno de nosotros -y esto te incluye a TI- jugando un papel estelar. Ahora es el tiempo para que los verdaderos hombres y mujeres de la Iglesia se pongan de pie. Ahora es el tiempo de los santos. ¿Cómo vas a responder tú?” (P. Roger Landry).

1 de mayo de 2010

Un varón "justo".


Celebramos hoy a San José, metido en su papel de obrero, artesano, carpintero, trabajador infatigable al servicio de su pueblo.

Las Sagradas Escrituras y Juan Pablo II en su Exortación Apostólica "El custodio del Redentor", llamaron a San José "el hombre justo". El término “Justo”, significa ser una persona santa, recta, honesta, íntegra y virtuosa. Y José lo fue.

San José es el más grande de todos los santos, y el ser humano más santificado, después de la Santísima Virgen. En realidad, algunos de los doctores de la Iglesia afirmaron que no se les dieron gracias a ninguno de los santos, que San José no haya recibido también.

Santo Tomás de Aquino dijo que Dios nos da las gracias según el lugar que ocupamos en la vida y el trabajo que hacemos. Por tanto, si Ud. está casado y tiene hijos, Dios le dará las gracias para ser un esposo y un padre santo. Al hombre que es sacerdote, Dios le da la gracia para ser un sacerdote santo. Medite sobre la cantidad de gracia que recibió San José, el humilde y sencillo trabajador de Nazaret para poder ser el padre terreno del Hijo de Dios y el esposo virginal de María. San José es el más grande de todos los santos, porque estuvo más unido que todos los demás, a Jesús y a su Santísima Madre.

San José, ruega por nosotros. Así sea.

¡Bendita seas, María!


Comenzamos el mes de Mayo, popularmente conocido como el mes de la Virgen María, nuestra Madre del Cielo. A Ella, que nos dio al Salvador del mundo, nos encomendamos. Le pedimos que seamos fieles como Ella, que nos fiemos plenamente de Dios como Ella, que seamos de Dios, como Ella.


Bendita sea tu pureza
y eternamente lo sea,
pues todo un Dios se recrea,
en tan graciosa belleza.
A Ti celestial princesa,
Virgen Sagrada María,
te ofrezco en este día,
alma vida y corazón.
Mírame con compasión,
no me dejes, Madre mía. Amén.